La reivindicación del derecho a una vivienda digna protagoniza la segunda jornada de la 14ª Muestra de Cine de Ascaso

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 «El movimiento por la vivienda hace tiempo que no confía en ningún gobierno, porque no hacen nada por solucionar el problema. La realidad es que no hay vivienda pública. No esperemos nada de la administración, ya no me creo nada de lo que digan». Con esta contundencia se expresó la activista de la Plataforma de Afectadas por la Hipoteca Mercedes Revuelta tras la proyección de Dónde vamos a vivir. Mujeres contra el desahucio en la segunda jornada de la 14ª Muestra de Cine de Ascaso. «Los avances que se han conseguido han sido gracias a la organización de la gente, sobre todo de las mujeres, que son las protagonistas en la lucha contra los desahucios», añadió la periodista Georgina Cisquella, directora del documental que recoge tres años de lucha por la vivienda digna en Madrid.

«Venimos a perturbar la paz de la montaña con una historia urbana que muestra la dura realidad del acceso a la vivienda. Parece que los desahucios no existen y que el problema es la ocupación. Se está inculcando el miedo en la gente para que compre alarmas», advirtió Cisquella. «A pesar de las moratorias y los anuncios del gobierno, sigue habiendo más de 27.500 desahucios al año en España, y ahí no se incluyen los miles de desahucios invisibles que, para evitar el proceso judicial, ejecutan los caseros a través de las llamadas empresas de desocupación, que son bandas de matones», denunció Mercedes Revuelta.

La activista, que se implicó en el movimiento por la vivienda a partir del 15M, es una de las protagonistas de la película que homenajea a las mujeres que, organizadas en los barrios obreros de Madrid, se enfrentan a entidades financieras, fondos buitre y administración para denunciar la especulación inmobiliaria y defender el derecho a una vivienda digna. «La gente aún arrastra la culpa por sufrir un desahucio. Sienten vergüenza, como si, después de pagar hipotecas y alquileres durante años, hubiéramos hecho algo mal porque nos quieren echar de nuestra casa. Pero la culpa no es nuestra, sino de las administraciones públicas y de la justicia, que no respetan las leyes ni proporcionan alternativa habitacional».

Georgina Cisquella desarrolló la mayor parte de su carrera como periodista en TVE, y cuenta con una docena de documentales, entre ellos, El efecto Iguazú, ganador de un Goya en 2003. Tras fijar la cámara en la situación de las camareras de piso en Hotel Explotación: Las Kellys, quiso visibilizar otra lucha social, que rodó con sus propios medios, y que se ha convertido en «un homenaje a los movimientos por la vivienda, que espero que sirva para abrir debate y pensar en soluciones», porque «la gran mayoría de personas que sufren un proceso de desahucio no son candidatas para alquilar un piso. Con ingresos de 600 euros al mes, ¿qué alternativa les queda si no es la ocupación de viviendas vacías de bancos y fondos buitre?».

A pesar de la gravedad del problema, Mercedes Revuelta puso en valor los éxitos conseguidos. «Es un documental sobre victorias. Gracias a la organización del movimiento de la vivienda, hemos parado desahucios, hemos conseguido firmar contratos de alquiler con quienes querían echar a las familias de sus casas y acabamos de lograr que todo el parque inmobiliario de la SAREB se incorpore al parque de vivienda pública».

Doble sesión en Boltaña

A causa de las tormentas que descargaron el miércoles sobre Ascaso, la segunda jornada de “la muestra de cine más pequeña del mundo” se desarrolló por completo en el Palacio de Congresos de Boltaña. Tras el intenso debate que generó Dónde vamos a vivir. Mujeres contra el desahucio en una sala llena por segundo día, el público disfrutó del cortometraje La gran obra (The Masterpiece), de Álex Lorca, y el largometraje Retrato de un cierto oriente, la última obra del prestigioso director brasileño Marcelo Gomes, que se estrenará en salas comerciales en septiembre.

El periodista Javier Angulo destacó en la presentación la calidad técnica y la belleza del lenguaje visual de una película rodada en blanco y negro y en tres idiomas: árabe, portugués y francés, que, ambientada en 1949, cuenta la huida a Brasil de Emile y Emir, dos hermanos libaneses católicos, y el conflicto que genera el romance de ella con un comerciante musulmán.

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