Extrarradios analiza los modos de hacer de las prácticas artísticas y culturales en el ámbito rural

0
141

Qué se entiende por “nuevas ruralidades”, cómo se hace cultura en el ámbito rural y de qué forma las prácticas artísticas y culturales están definiendo las formas de habitar lo rural han sido los ejes por los que ha transitado la mesa redonda ‘Cultura y Nuevas ruralidades’, celebrada en el salón de plenos del Ayuntamiento de Ayerbe, en la que han participado Artur Aparici, miembro del Fòrum de la Nova Ruralitat, Amparo Moroño, gestora cultural de la Mancomunidad Valle del Jerte, y el artista Rafael Tormo, y que ha sido moderada por Pablo Pérez Terré.

Desde su experiencia la gestora cultural Amparo Morondo ha reivindicado “la necesidad de activar la cultura y el pensamiento contemporáneo, siempre en diálogo con las realidades” actuales”. Y ha remarcado la importancia de que “desde el arte y la cultura haya una actitud honesta de escucha a las necesidades del territorio”, de forma que “una propuesta artística puede entrar a poner en cuestión o puede ayudar a afrontar los retos” existentes en cada territorio.

De hecho, ante la imposibilidad de programar por “falta de presupuesto para Cultura en la Macomunidad”, Morondo practica, en su papel como gestora cultural, ‘el hacer con’ en lugar de ‘el hacer para’, “un modo de hacer basado en el hacer pedagógico, desde lo colaborativo. Esto construye una vecindad que se acostumbra a hacer cosas conjuntas. Y esto es útil para hacer arte pero también para defender un centro de salud”, generándose al mismo tiempo “una red de afectos, un habituarnos a trabajar juntas, en espacios compartidos, que crece de manera exponencial”, ha explicado.

Por su parte, Rafael Tormo ha manifestado su oposición a “acogerse” al término nueva ruralidad, del mismo modo que no se acoge a la visión dicotómica, que divide entre “lo urbano y lo rural, entre hombres y mujeres, entre salvaje o cultivado. “Vivimos en un entorno que normalmente nos administran de una manera conceptual a la que a veces sin darnos cuenta y ocupados por el lenguaje nos sometemos a ello”, ha señalado. Frente a esto, Tormo ha defendido que se debería “estar hablando de autonomía para ejecutar procesos arriesgados, no porque sean de lo rural, sino por su riesgo, su compromiso, su espacio político, ahí está la batalla”.

En la misma línea, Tormo ha incidido en la necesidad de poner en el centro “la raíz de la problemática porque seguismo sujetos a mantener lo que hemos heredado”. A este respecto, ha puesto como ejemplo “la disputa conceptual de qué tiene que ser los museos y los centros de arte. No pueden ser espacios solamente de archivos, sino que tienen que ser espacios que puedan ser atravesados, que sean más amables” frente a esa idea de que sean lugares entendidos como “el paraninfo de los ilustrados”.

Como sociólogo y cofundador del Fòrum de la Nova Ruralitat, Artur Aparici ha explicado la importancia de consolidar la vinculación entre la universidad, en este caso la Jaume I, y el entorno a través de un programa de extensión universitaria “que se proyectaba absolutamente hacia el mundo rural”. Un trabajo “silencioso y sin grandes pretensiones mediáticas que ha hecho posible que años más tarde apareciera el Fòrum de la Nova Ruralitat que es un espacio de convergencia entre el activismo rural y el mundo académico que se interesa por los temas del ámbito rural, fundamentalmente del área de Sociología, pero también de otras áreas”.

Una segunda cuestión importante que ha planteado Aparici es cómo el término “nuevas ruralidades” no es tan nuevo, sino que se remonta a la etapa posterior al éxodo rural en los años 60 y 70, pues entonces “los pueblos se tuvieron que reinventar y se reinventaron a partir de una pirámides poblacionales muy envejecidas”. El sociólogo ha defendido que “la línea temporal rural es diferente a la línea temporal urbana”, por lo que el futuro de un pueblo no es ser una ciudad sino ser un pueblo mejor”. De ahí, ha continuado, que “el arte y la cultura que se hace en lo rural se tiene que situar en un espacio y un tiempo con unas necesidades lógicas completamente distintas” a las de la ciudad “y responden a necesidades distintas”.

Cuentacuentos que hipnotizan y lectura dramatizada sobre los pueblos de colonización

La jornada del sábado en Extrarradios ha comenzado en el Portal del Palacio de Ayerbe con la cuentacuentos Lü de Lürdes, que ha ofrecido su espectáculo Un cuento lleno de cuentos. Muchas familias que disfrutaban de la mañana en la plaza se han acercado a escuchar sus historias, relatos inspirados en la vida de los pueblos, los animales y la naturaleza, que han mantenido al público infantil hipnotizada, una hazaña nada fácil.

La sesión ha combinado humor, ternura y participación: varios niños, niñas y familias han ayudado a Lü de Lürdes en uno de los cuentos, y hasta unos muppets glotones han hecho reír al público “devorando” a los más pequeños. El cierre, a ritmo de Surfin’ Bird de Ramones, ha convertido el Portal del Palacio en una fiesta colectiva de risas y baile.

Ya por la tarde, más de 100 personas han asistido a la lectura dramatizada “Cruces y colonos: un paisaje extendido”, de Marta Armingol y Laureano Debat, dentro de la programación de este sábado de Extrarradios.

La propuesta parte de una paradoja reveladora: el pueblo natal de Marta, La Cartuja de Monegros, en la “vieja Europa”, tiene apenas 50 años, mientras que el de Laureano, Lobería, en Argentina, cuenta con 150. A partir de esa referencia temporal, ambos autores construyen un diálogo sobre los pueblos de colonización y sobre las personas que fueron a vivir a ellos.

En su recorrido de más de 6.000 kilómetros por estos pueblos, Armingol y Debat recuperan testimonios de familias que llegaron cuando todavía no había casas, de quienes fueron desplazados por la construcción de pantanos o por la expropiación de tierras, y de quienes habitaron pueblos nacidos sobre escenarios tan oscuros como antiguos campos de concentración franquistas. Narran la historia de estos pueblos sin historia.

La lectura no se ha quedado en el pasado: ha mirado también al presente de esos pueblos, donde la vida continúa entre memoria y transformación. Los autores trazan, además, un paralelismo entre los colonos españoles del siglo XX y los migrantes que hoy trabajan en los invernaderos de Almería, estableciendo un puente entre viejas y nuevas formas de desplazamiento y trabajo. Acompañando la performance ha estado la música del grupo Pirámide, que ha aportado el pulso sonoro a un viaje por la historia, la identidad y los paisajes humanos del territorio.v

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.