La inauguración del Museo del Tiempo de Biscarrués se convirtió en una emotiva celebración colectiva que reunió a vecinos, familiares, visitantes y amigos para arropar al Ayuntamiento de Biscarrués y a Tomás Borau en un acto cargado de simbolismo, reconocimiento y gratitud.
El nuevo espacio cultural abrió sus puertas entre una gran expectación, poniendo en valor un legado único construido durante toda una vida de dedicación a la relojería monumental y al oficio de campanero. Un patrimonio que, gracias a la generosidad de Tomás Borau y de su familia, permanecerá para siempre en Biscarrués como parte de la memoria colectiva del municipio.
El Ayuntamiento quiso agradecer la extraordinaria respuesta de todas las personas que llenaron el museo y acompañaron este homenaje en vida a quien ha sabido conservar, restaurar y transmitir un conocimiento artesanal que hoy constituye un patrimonio histórico, técnico y humano de un valor incalculable.
La celebración continuará el próximo sábado 1 de agosto, cuando Biscarrués volverá a reunirse para inaugurar la restauración y puesta en funcionamiento de las campanas, culminando así otro de los grandes hitos de este proyecto de recuperación del patrimonio sonoro del municipio.

El Museo del Tiempo nace como un espacio singular que reúne relojes monumentales, mecanismos históricos, campanas y diferentes formas con las que el ser humano ha intentado medir el paso del tiempo. Un recorrido por la historia de la técnica, la artesanía y la vida cotidiana que encuentra su mejor representación en el trabajo paciente y minucioso de Tomás Borau.
Con más de ochenta años, el maestro relojero y campanero ha dedicado su vida a devolver el funcionamiento a relojes y campanas de numerosos pueblos aragoneses. Su extraordinario conocimiento, su sensibilidad para interpretar cada mecanismo y su voluntad de transmitir el oficio a las nuevas generaciones convierten este museo en mucho más que una colección de piezas: es el testimonio vivo de un saber que ha sobrevivido gracias a la pasión y la constancia de toda una vida.
A lo largo de la jornada fueron muchos los asistentes que destacaron el valor cultural y educativo del nuevo museo, llamado a convertirse en un referente patrimonial para Biscarrués y para toda la comarca. El Museo del Tiempo no solo permite admirar piezas históricas de gran singularidad, sino también comprender el ingenio y la precisión de unos mecanismos que durante generaciones organizaron la vida de los pueblos. Gracias al compromiso del Ayuntamiento y a la generosidad de Tomás Borau y su familia, este legado deja de ser un patrimonio privado para convertirse en un bien compartido, abierto a vecinos, escolares, investigadores y visitantes.
La inauguración estuvo marcada por un ambiente de emoción y orgullo compartido. Los asistentes pudieron recorrer el museo, descubrir los relojes restaurados, contemplar los mecanismos en funcionamiento y conocer de cerca una colección difícil de encontrar reunida en un mismo espacio.
Tras el acto institucional, vecinos y visitantes compartieron un animado picoteo en el nuevo porche del patio de recreo, un espacio recientemente acondicionado que se consolida como el corazón de la vida social de Biscarrués. Entre conversaciones, recuerdos y brindis, la jornada se convirtió en una auténtica fiesta del patrimonio, de la convivencia y del reconocimiento a quienes dedican su vida a preservar la historia de un pueblo.
Con este museo, Biscarrués no solo recupera valiosas piezas históricas. Conserva un oficio, protege un legado y rinde un merecido homenaje, en vida, a una persona cuya dedicación ha permitido que el tiempo siga latiendo para las generaciones futuras.





















