COLABORACIÓN || Silvia Molina Puértolas
Profesora de lengua y literatura. Academia Cervantes, Barbastro.
¿Para qué sirve la sintaxis? Es la pregunta que más nos repiten en clase de Lengua Castellana y Literatura. Y tiene respuesta.
Quien tiene una base sintáctica frágil escribe como habla: *Hubieron fiestas en el pueblo, *Pienso de que deberíamos ir, *Me acordé que era tarde. Son errores distintos —una falta de concordancia, un dequeísmo o un queísmo—, pero con el mismo origen: nunca se enseñó a revisar la forma. Más adelante será un contrato confuso o un titular que dice lo contrario de lo que pretendía.
No se corrige una subordinada mal construida si no se sabe qué es una subordinada. Ese es el sentido del giro de la LOMLOE, la cual sustituyó el «conocimiento de la lengua» por la «reflexión sobre la lengua».
En la provincia de Huesca la sintaxis se trabaja de forma desigual. En diez cursos he visto centros donde la oración compleja apenas aparece en cuarto de la ESO, y alumnos que llegan a segundo de Bachillerato sin haber visto una subordinada. No es falta de capacidad: es falta de base.
La oración simple debería consolidarse en primero y segundo de la ESO, y la compuesta y compleja desde tercero. Además, conviene enseñarla de otro modo: con juegos, letras de canciones o titulares deportivos.
Quien sabe reordenar una oración puede reescribir un párrafo; quien no, solo puede repetirlo tal cual.






















