Jorge Casasnovas seguía desde muy joven la programación de Periferias, el festival oscense cuyo legado recoge hoy Extrarradios, y descubría a través de sus carteles artistas que todavía no conocía. Años después, el guitarrista y compositor zaragozano ha llegado a Ayerbe para presentar Tientos, un proyecto en el que explora las conexiones entre el flamenco, el minimalismo, la música contemporánea y la electrónica, con la guitarra española y los sintetizadores analógicos como protagonistas.
Su actuación ha abierto este jueves la programación de Extrarradios en Ayerbe, después del primer fin de semana celebrado en Almudévar. El concierto ha estado precedido por un minuto de silencio con motivo de los tres días de luto oficial. Casasnovas había anunciado en sus redes sociales que ofrecería una actuación más tranquila, concebida como una invitación a la pausa y planteada desde el respeto y el cariño ante el dolor de estos días.
Tientos toma su nombre de un palo flamenco de carácter pausado, pero también de otros significados de la palabra, relacionados con el cuidado, la prudencia y la búsqueda mediante el tacto de aquello que la vista no alcanza. De esa doble interpretación nace un conjunto de composiciones que se mueven entre la tradición y la experimentación.
“De esa exploración entre lo cercano y lo lejano, lo familiar y lo extraño, nacen estas piezas”, explica Casasnovas, que encuentra en esa voluntad de búsqueda una conexión directa con el tema de esta edición, “Lo sagrado /Lo oculto”. El músico reconoce también una marcada influencia órfica en un proyecto que parte de su relación más inmediata con los instrumentos. “Si puedo transmitir una pizca de eso, me doy por más que satisfecho”, señala.
La jornada ha continuado en el Palacio de Ayerbe con la proyección de Lux Sacra. La mirada del sol, un documental de Eduardo de la Cruz y José Miguel Navarro que recoge diez años de investigación sobre los asoleos, fenómenos en los que la luz solar penetra en determinados espacios sagrados e ilumina puntos concretos de su interior en fechas señaladas.
La investigación nació de una casualidad. José Miguel Navarro, coordinador del proyecto, se encontraba una tarde en una iglesia prerrománica cuando observó cómo un rayo de sol atravesaba una ventana e iluminaba un lugar concreto. Aquella escena despertó su curiosidad y le llevó a preguntarse si podía tener algún significado. Lo que inicialmente parecía una circunstancia aislada dio comienzo a una investigación que ha permitido descubrir que estos fenómenos son mucho más frecuentes de lo que se pensaba y que aparecen en distintas épocas y culturas.
En la provincia de Huesca han documentado asoleos en espacios como la catedral de Huesca, San Juan de Busa, Santiago de Agüero y el monasterio de Obarra. Navarro explica que, al comenzar el trabajo, pensaban que encontrarían apenas tres o cuatro iglesias con estas características. Sin embargo, la investigación ha revelado una práctica mucho más extendida, que se remonta a épocas muy antiguas y cuya presencia han podido rastrear hasta el Barroco.
En este proceso ha resultado fundamental la colaboración de personas de los propios pueblos. Algunos vecinos conocían desde hacía generaciones determinados efectos de la luz en sus iglesias e incluso habían conservado testimonios sobre las fechas en que se producían, pero no los relacionaban con fenómenos similares en otros lugares. La investigación ha permitido contextualizar esos conocimientos locales y reconocer su valor dentro de una tradición mucho más amplia.
Documentar los asoleos exige, además, paciencia. Muchos se producen en fechas muy concretas y, si el cielo está nublado, hay que esperar hasta la siguiente ocasión. “El sol es muy mal actor”, bromea José Miguel Navarro al explicar las dificultades de una investigación que depende tanto de la astronomía como de la meteorología. En algunos casos, una jornada de nubes puede suponer un año de espera.
El proyecto ha dado lugar a un libro, un documental y una exposición de fotografías de gran formato que actualmente puede visitarse en el Museo de Huesca y que sus responsables quieren llevar también a otros lugares. Pero la investigación no ha terminado. Navarro y su equipo se proponen ampliar ahora el estudio al conjunto de la península ibérica.
El festival continuará este viernes con la apertura de la exposición La danza macabra, del artista Thomas Hänisch, y Saeta, el espectáculo de títeres de Javier Aranda. La inauguración oficial se ha suspendido con motivo del luto y la exposición abrirá tras cinco minutos de silencio.
El sábado llegará el turno de Mediterránea, de Viridiana; El muro y el eco, de Fugaces; la propuesta musical de Santiago Latorre y la película Sirât, de Oliver Laxe. La programación concluirá en SENPA con la velada “Entre lo sagrado y lo oscuro”, que comenzará a las 21:30 horas con DJ Redheadz y continuará con las actuaciones de Ange Halliwell, Amorante, Ana Curra y Lume.




















