Por Ana Pascual
José Luis Escutia lleva al frente de Cáritas Diocesana cerca de dos años. Nos cuenta que supone una gran dedicación de tiempo y esfuerzo pero al mismo tiempo mucha satisfacción “porque sabes que la tarea que realizas llega a los que más lo necesitan”. Anima a los jóvenes a participar en actividades durante el todo año, no solo en momentos puntuales (que también se agradecen), y a los que no dispongan de tiempo a colaborar de forma económica haciendose socio o realizando algún tipo de aportaciones.
– ¿Cuánto tiempo llevas al frente de Cáritas?
– Pues ahora ahora se cumplirán dos años frente a la parte diocesana. Supone una gran dedicación de tiempo y esfuerzo pero al mismo tiempo mucha satisfacción porque sabes que la tarea que realizas llega a quién lo necesita.
– ¿Qué labor realiza Cáritas?
– Las de base, las parroquiales, realizan la acogida, reciben a cualquier persona que tenga una necesidad, analizan su situación y se lleva a cabo una tarea de apoyo ya sea tema de comida, pago de facturas, formación, búsqueda de trabajo, etc… Se trata de un servicio de acompañamiento para ver como evoluciona y si varían sus circunstancias. En la diocesana damos un paso más y nos centramos en programas de formación y en la búsqueda de nichos de empleo junto con la preparación personal y humana (cómo hacer un curriculum yo cómo enfrentarse a una entrevista de trabajo). En el caso de las personas con discapacidad, contamos con programas en los que nosotros mismo preparamos ese puesto de trabajo de inserción como, por ejemplo, el programa Insertare (jardinería y mantenimiento) o El Telar (recogida, triado y lavado de ropa).
– Hace poco además habéis renovado algunos contenedores de ropa…
– Si, estamos haciendo una modificación de los existentes además de ampliar el número a otras localidades como Alcolea de Cinca junto con la colocación de nuevos recipientes en municipios más grandes como Monzón, Binéfar o Barbastro. También se ha llegado a un acuerdo con Orangután (en Monzón y Binéfar) para que cuenten con un contender dentro de sus instalaciones. Los nuevos son más bajitos y no cuentan con rodillo horizontal para evitar el robo o que alguien quede atrapado y, además, se ha cambiado la imagen para que estén identificados con el color rojo y el logo de Cáritas.
– ¿A cuanta gente atiende Cáritas?
– En lo que es acogida se atienden a más de 3.000 personas (lo que se traduce a núcleos familiares). El patrón es completamente diverso aunque según los datos a nivel nacional es la primera vez en años que se atiende a más personas autóctonas que inmigrantes. El patrón que nos viene a la cabeza es un inmigrante con varios hijos al que se le da un lote de comida cuando en realidad estamos atendiendo a muchísima gente que incluso podrían ser vecinos de tu bloque. En este sentido hay que animarse a contar a Cáritas si alguien que conocemos lo está pasando mal para poder llegar a gente que no se atreve a pedir ayuda. Hay una cuestión muy importante sobre la polémica de que se ayuda más a gente de fuera que de aquí, existe un seguimiento de cada caso y la realidad, normalmente, no tiene nada que ver con lo que se habla. El trabajo es muy serio y hay una coordinación con los servicios sociales y otras entidades para, precisamente, evitar este tipo de casos. A veces hay mala fe en distorsionar el trabajo que se hace ya que, por ejemplo, nosotros no damos legumbres sin cocer porque hay casos en que los que las familias no podían hervir las legumbres pero curiosamente alguien, cada cierto tiempo, publica en redes sociales fotos de paquetes de legumbres tirados en las calles que, evidentemente, no son nuestros ni de nuestros usuarios.
– ¿Cómo se preparan las navidades?
– Con mucha actividad, tenemos la suerte de tener a muchos colectivos que confían en la labor de Cáritas y, por ejemplo, tienes a clubs deportivos que organizan eventos donde en vez de cobrar entrada recogen alimentos, las cofradía también recogen juguetes y productos de limpieza, etc… Es una época en la que se mueve la conciencia de la gente y se convierte en una gran ayuda. En este sentido, quiero recalcar que hace falta gente joven comprometida que esté dispuesta a colaborar de forma semanal o, en caso de no tener tiempo, se haga socio y contribuya económicamente para, por ejemplo, poder paliar la pobreza energética. También valorar el tema de los legados para aquellos que no tengan descendientes directos para no pagar impuestos o dejar una terreno o propiedad que puede ser una carga para sobrinos o nietos
– ¿Qué proyectos hay para el año que viene?
– En principio en 2017 vamos a intentar que la casa de convivencias de Bruis disponga de calefacción (a finales de enero ya se habrá hecho una inversión) para que pueda utilizarse durante todo el año y, por otro lado, poner en marcha el programa Empresas con corazón con ayudas de aportación económica o material pero también queremos que colaborar que participen en la inserción de puestos de trabajo. También queda pendiente una mayor implicación en el tema de los refugiados.






















