El temporal de nieve que está cayendo en las últimas horas sobre el Pirineo está afectando especialmente en Ribagorza al Valle de Benasque donde la abundante nevada recibida ha provocado numerosos inconvenientes a la circulación rodada y a la vida ciudadana. Los más viejos del lugar tienen que remontarse a muchos años para recordar una nevada tan grande.
La situación de las carreteras obligaba esta mañana a suspender doce rutas de transporte escolar en una decisión que afectaba a doscientos setenta y dos alumnos residentes en una treintena de localidades del entorno del Turbón y de la parte alta de la comarca. Por otra parte, la Guardia Civil establecía un control en la A-139 a la altura de la localidad de Villanova donde está reteniendo a los vehículos –salvo las emergencias- y permitiendo sólo la salida del valle con precaución y cadenas en una situación que se tomó para facilitar las tareas de limpieza de la carretera y que se fue normalizando conforme avanzaba la mañana y remitía el temporal de nieve.
Una nieve que, con espesores que han llegado a alcanzar más de un metro en el casco urbano de Benasque, ha provocado también numerosos inconvenientes en la vida cotidiana de la zona. En la villa benasquesa, los camiones y el personal municipal han tenido que limpiar las calles y aceras para permitir a los vecinos salir de casa y la circulación de los vehículos por la localidad. Las dos estaciones de esquí han estado cerradas, se ha suspendido el transporte, los colegios y la FP en la Escuela de Hostelería de Guayente y también se han visto afectadas las comunicaciones telefónicas con la caída de la línea de Movistar. Además, el cierre de la A-139 entre Benasque y los Llanos del Hospital por riesgo de aludes dejaba incomunicados a siete clientes y catorce trabajadores.
No cabe duda de que era el comentario unánime esta mañana en Benasque. Se trataba de la nevada más intensa que se había vivido en décadas en la zona y todo el mundo la calificaba como «excepcional». «Hacía más de treinta años que no caía una cosa así», comentaba el concejal Félix Jordán de Urriés. Como varios de sus convecinos, el edil se calzaba esta mañana sus esquís para desplazarse por unas calles de Benasque sumergidas bajo más de un metro de nieve. No sin haber pasado «casi tres horas» paleando para poder dejar el coche limpio del manto de nieve que lo cubría y habilitar «mínimamente» los accesos a la carretera desde el garaje. Jordán de Urriés apuntaba que se trataba de una estampa «muy bonita» la que había quedado tras la nevada pero entendía que había «mucha nieve».
Una consideración similar era la que se hacía este mediodía José Luis Hernández, el gerente de la Asociación Turística Empresarial Valle de Benasque, quien reconocía que «impresiona ver tantísimos metros cúbicos de nieve envolviéndolo todo» y señalaba el contraste que existía entre la gente, niños y mayores, que jugaban con la nieve recién caída o se deslizaban por ella con esquíes y raquetas y el «duro trabajo» de gran cantidad de personas -trabajadores municipales, personas contratadas por el ayuntamiento, ciudadanos particulares, guardia civiles o personal de mantenimiento de las carreteras- empeñadas en las tareas de limpieza y acondicionamiento de una población teñida de blanco y en la que se sucedieron las caídas y resbalones de los peatones por culpa de la nieve y el hielo.
El manto nivoso depositado sobre las calles tenía su reflejo en el que se acumulaba en las techumbres de las viviendas. Para evitar que su caída pudiera ocasionar algún accidente, los primeros trabajos de limpieza se centraban en abrir zanjas por la parte central de las calles para permitir los desplazamientos peatonales lejos de posibles avalanchas sobre las aceras en un Benasque semiparalizado en su actividad habitual. «La situación esta mañana era de abrir la ventana, mirarte con el vecino y decirnos “bueno, dejaremos que pase el día”», señalaba un Hernández que mostraba su temor de que se pudieran cumplir las previsiones para las próximas horas de fuertes vientos e intensos descensos de las temperaturas «que podrían empeorar sensiblemente la situación».
También reconocía la excepcionalidad de la nevada el alcalde benasqués, Ignacio Abadías señalando que, por momentos, la cosa estuvo «complicada» a lo largo de la jornada pero valorando el trabajo de todos los implicados en la limpieza de las calles y la recuperación de la normalidad. «Se ha trabajado día y noche, porque la nevada se arrastra desde el sábado, y poco a poco se van abriendo calles y apartando la nieve a los laterales a la espera de poder retirarla definitivamente», apuntaba un alcalde que confesaba su preocupación por la nieve acumulada en los tejados «que en un momento u otro tendrá que bajar».
La nevada sobre Benasque ha supuesto una jornada festiva para los escolares porque se han cerrado los colegios y, de rebote, afectaba la normalidad de la jornada educativa en el IES de Castejón de Sos donde faltaban los noventa alumnos que vienen con el trasporte escolar y al que tampoco ha podido acudir un profesor que reside en Cerler y que se encontraba la carretera cerrada a primeras horas de la mañana. Como recuerda el director del centro, Juan Manuel Carreras, ante estas circunstancias se ha procurado dar una «sensación de normalidad» a la sesión docente con los alumnos del propio Castejón de Sos que han hecho acto de presencia y se han llevado a cabo tareas de refuerzo educativo esperando que la normalidad se vaya recuperando en las próximas horas.























