El artista sabiñaniguense Santiago Arranz presenta su visión retrospectiva sobre los temas tratados por Federico García Lorca en su obra Poeta en Nueva York, escrita durante su estancia en la universidad de Columbia en 1929-30.
En septiembre 2017, se instaló en Harlem NY con la bella idea de seguir al escritor español Federico García Lorca por las calles y sueños de Manhattan por donde el poeta “vagabundeó” en 1929, cuando era estudiante de inglés en la Universidad de Columbia.
El interés de Arranz por experimentar el arte desde la palabra, le lleva a establecer un mapa literario de la ciudad de Nueva York, donde los lugares van unidos a los sentimientos, las relaciones personales y los estados de ánimo que motivaron la creación de este poemario estableciendo una intersección entre su obra y los textos de Lorca.
La exposición consta de 10 grandes obras en polípticos que se corresponden con las 10 secciones en las que se organiza el poemario y se completa con 35 dibujos de pequeño formato, sobre fotografias originales que el artista realizó en sus paseos por Manhattan, en los que redescubre a Lorca en los escenarios actuales por donde el poeta transitó en su época.
La dificultad que envuelve estos textos, seguramente los más dificiles del autor, junto al interés psicológico, humano y social animaron al artista a replantear este trabajo desde la óptica del arte por el interés evidente que en la actualidad encierran estos temas.
La ciudad, en este caso la ciudad de Nueva York, actúa como catalizador de emociones, desde donde denunciar un sistema que niega y aplasta lo humano (no olvidemos que este libro está escrito en pleno crac económico del 1929), de donde se derivan cuestiones tan de actualidad como:
La ciudad convertida en símbolo de sufrimiento,
El mundo natural amenazado por la nueva tecnología,
La relación entre el desamor y la muerte,
La libertad amorosa y la represión de las identidades sexuales diferentes,
La complejidad del ser humano en su doblez,
El tema del amor desde una perspectiva individual y desde un punto de vista colectivo hacia la humanidad,
El proceso de destrucción que identificamos con la muerte, la guerra y la invisibilidad del hombre en el anonimato, ante la inmensa sinfonía exterior del mundo que lo transforma en apariencia, disfraz y máscara,
La infancia como poseedora de un tiempo inalterable de felicidad y
La discriminación racial hacia todos aquellos pueblos que encarnan valores espirituales,
amenazados por la injusticia, la insolidaridad y la desesperanza, como fueron los negros de
Harlem en la época de Lorca.























