En una de las habituales excursiones veraniegas fuera del programa oficial, diez amigos del Centro Excursionista Ribagorza, CER, organizaron el pasado sábado una expedición al macizo del Cotiella para hacer cima en este pico que el pirineista Rusell definió por su sequedad y dureza como el más africano de los Pirineos.
El Cotiella es un pedregal de materiales sueltos, lo que dificulta enormemente la marcha, y carente de vegetación que parece hacer de él, por momentos, un entorno auténticamente lunar.
Los miembros del CER subieron por la cara norte, desde el refugio de Santa Isabel en Saravillo para salvar más de 1200 m. de desnivel, sin contar el acumulado. Fueron diez horas de excursión (cinco de subida, cuatro de bajada y una de paradas sobre todo en la cima) en el que fue un buen día para caminar y una muy interesante excursión montañera.
«Atravesamos por un pequeño nevero que no dificultó la subida», recuerda el presidente del CER, Carlos Bravo, quien destaca las características «áridas y extremas» del Cotiella, que dotan al paraje de una extraña belleza y pondera las «enormes» vistas desde la cima.























