COLABORACIÓN || Asun Porta
Vuelven las mochilas, la ilusión y esas caras infantiles de «tengo ganas, pero no sé…». Vuelven las conversaciones de los adultos que los traen al cole: «¿Qué maestra le habrá tocado? ¿Lo has apuntado a extraescolares? Me falta el libro de Matemáticas…».
Para algunos es la primera vez y no conocen a nadie. Miran con curiosidad y cierta distancia a los demás. Algunos son muy pequeños y las familias no los sueltan hasta que toca el timbre o hay alguna señal que los agrupe para entrar. Hay un grupo de niñas que corren por el patio o la zona de entrada, reconociendo espacios, saludando. A algunos les cuesta soltarse. Hoy los han despertado antes y se hubieran quedado más rato en la cama.
Los más pequeños llegarán más tarde; tienen periodo de adaptación. Algún adulto dice que todavía no lo entiende y cuenta a los demás que le toca venir dos veces: primero con el de cinco años y, luego, vendrá con el peque.
Al otro lado están las maestras y los maestros. Ya llevan días organizándolo todo: programaciones de clase, instrucciones de principio de curso, revisión de expedientes, planificación de la formación, preparación de las aulas, reuniones de ciclo, claustros… Sí, ese trabajo en la trastienda que no se ve, pero que resulta imprescindible para que todo funcione.
Y, aunque falta un profesor de apoyo; aunque todavía no saben si les concederán el desdoble del aula de tres años, si podrán contar con más horas del equipo de orientación dedicadas al centro, si llegará a tiempo el auxiliar de Educación Especial o la sustituta de la profesora de Inglés, si terminarán esa parte del patio que sigue en obras o si, por fin, este curso climatizarán las aulas, …; aunque todo eso sigue en el aire, ha llegado el momento de abrir las puertas.
Entonces dibujan su mejor sonrisa y reciben a los niños y niñas como si la escuela fuera un paraíso por habitar. Y lo será: un lugar que, precisamente ese día, vuelve a la vida porque comienza un nuevo curso.
Volverán a llenar las aulas de sonrisas, de temas por descubrir, de libros por leer, de experimentos, de asomarse a mundos nuevos y lejanos, de juegos, de creatividad… También de dinámicas y experiencias para aprender a respetarse, a debatir, a escucharse y a convivir desde la igualdad y la diferencia; en definitiva, de todos esos valores imprescindibles para construir una convivencia en paz.
En la provincia de Huesca, aproximadamente un 80% del alumnado total acude a escuelas públicas que se reparten en centros de Educación Infantil y Primaria, CRAs y centros de enseñanzas especiales. Apoyar y dotar de los recursos materiales y personales suficientes a la escuela pública es hacer posible una mejor educación e igualdad de oportunidades para el 80% de los niños y niñas de la provincia.
Feliz inicio de curso para todos y todas.























