Graus celebró el sábado una solidaria y sosegada edición de la Fiesta de la Longaniza

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Lejos del bullicio y las aglomeraciones humanas de anteriores ediciones, la Asociación de Fabricantes de Longaniza de Graus organizaba el sábado una simbólica celebración de su popular Fiesta de la Longaniza en la que, huyendo de las aglomeraciones vetadas estos extraños días pandémicos, supo mantener el espíritu de divulgación y promoción de este tradicional producto de la gastronomía ribagorzana adobándolo con un más que necesario espíritu solidario.
Haciendo de la necesidad virtud, la Fiesta de la Longaniza se ha reconvertido este año en un compromiso con los necesitados en el que los longaniceros grausinos dieron un paso al frente y entendieron el clima de solidaridad que tiene que imperar en esta vertiginosa época marcada por una crisis sanitaria que es cada vez más una crisis económica. Por ello, decidieron hace unos fechas que la parrillada más grande del mundo que año tras año se viene celebrando en el verano grausino mutaría este año en la donación de esos 1200 kilos de longaniza fresca que se asan habitualmente en el festejo estival a los bancos de alimentos de Aragón y a Cáritas diocesana de Barbastro-Monzón para su reparto en las diferentes delegaciones de estas instituciones previa su curación y envasado al vacío para un mejor manejo y almacenaje.
Desde hace varias semanas, los fabricantes de longaniza de Graus han estado trabajando en la elaboración de este lote de productos cuya entrega efectiva se producía este sábado por la mañana en la Plaza Mayor grausina en un sencillo acto que, también, huía conscientemente de la masificación y las aglomeraciones. Doscientas cajas etiquetadas con la leyenda ”Donamos la parrilla más grande del mundo” que encerraban 6.000 raciones de longaniza eran entregadas a los representantes de las entidades asistenciales y partían a sus lugares de destino donde, como confirmaba la presidenta del Banco de Alimentos de Huesca, Julia Lera, van a ser muy bien recibidas.
En una breve alocución a los asistentes, Lera respondía al agradecimiento del presidente de la Asociación de Fabricantes, Mariano Ciutad, por su compromiso de repartir el embutido grausino «entre quienes lo necesitan» y reconocía que este donativo «va a suponer una alegría» para sus destinatarios tras recordar que en estos momentos los bancos de alimentos están atendiendo a un cuarenta por ciento más de personas de las que solían con anterioridad. Unas cifras que, recalcaba, hacen más necesaria que nunca la solidaridad y el apoyo de entidades y particulares y gestos como los protagonizados por los charcuteros grausinos.
En similares términos se expresaban el presidente del Banco de Alimentos de Zaragoza, José Ignacio Escanero, y la representante de Cáritas Amparo Tierz. Por su parte, el párroco grausino, Ignacio Cardona, que ostenta desde ahora y durante los próximos doce meses el cargo de “tastador”-embajador de la longaniza de Graus, tenía palabras de reconocimiento para la labor que desarrollan las entidades asistenciales y las gentes que las sustentan y agradecía tanto su labor como el gesto de los fabricantes de longaniza «en nombre de quienes van a recibir la ayuda».
La Fiesta de la Longaniza alcanza este 2020 su vigésimo novena edición habiéndose consolidado como uno de los festejos más populares del verano aragonés. Tradicionalmente se convoca para el último fin de semana de julio pero la situación de necesidad que presentan las entidades asistenciales ante el aumento de personas necesitadas de todo tipo de ayudas que está dejando tras de sí la crisis del coronavirus aconsejó su adelanto a este sábado para poder poner cuanto antes a disposición de Cáritas y de los bancos de alimentos aragoneses esas 6000 raciones de embutido que, aunque pueden guardarse sin problemas durante seis meses, no durarán tanto en los almacenes de las entidades receptoras.

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