La directora del Centro Público de Educación de Personas Adultas (CPEPA) Ribagorza, Jaione Irisarri, repasa en esta entrevista los principales proyectos del centro, desde la formación a distancia y los certificados de profesionalidad hasta la movilidad Erasmus o el taller de radio. Además, adelanta nuevas iniciativas ligadas a la inteligencia artificial y la impresión 3D con un objetivo claro: mejorar la calidad de vida del territorio a través de la educación.
¿Cómo lográis que cualquier persona de la Ribagorza pueda acceder a vuestra oferta formativa?
Una de las cuestiones de las que nos dimos cuenta con la pandemia fue que la posibilidad de emitir las clases acercaba la educación a todo el mundo. De ahí nació el proyecto Conectando la Ribagorza con el objetivo de superar las limitaciones de la geografía y poder llegar a toda la comarca.
Hoy, utilizamos webcams con inteligencia artificial que permiten que quien no puede desplazarse siga las clases desde casa sintiéndose parte del aula. Cada año vamos mejorando a pesar de la complejidad técnica, pero esto ya ha dado la opción a varias personas de asistir gente a clases de inglés, certificados de profesionalidad o de español. Y eso nos hace sentir muy orgullosos.
¿Qué puede encontrar quien quiera dar un giro a su vida profesional o retomar sus estudios?
Lo primero es que no solo ofrecemos formación, sino también asesoramiento. Ayudamos a decidir el itinerario más adecuado, ya sea para acceder a un grado medio, superior o preparar el acceso a la universidad. Además, orientamos a quienes tienen experiencia laboral para que puedan obtener una titulación oficial. Por eso, les invitamos a que vengan al centro para ver todas las opciones, porque da igual las veces que uno se tropiece, nosotros siempre vamos a estar ahí para ayudarle a conseguir su título.
¿La oferta formativa responde a las necesidades laborales de la comarca?
Sí. Nos ha sorprendido la demanda que existe. Hemos acreditado cinco certificados de profesionalidad y queremos seguir ampliando la oferta. Los relacionados con atención sociosanitaria son los que más salidas tienen; de hecho, muchas personas empiezan a recibir ofertas de trabajo mientras aún están formándose. Eso demuestra que existe una necesidad real de profesionales en la Ribagorza.
El centro también participa en el programa Erasmus. ¿Qué aporta este programa?
El programa Erasmus, para el que estamos acreditados durante 5 años, permite viajar a otros países para conocer diferentes culturas, idiomas y formas de trabajar. Creemos que ver una misma realidad desde distintos puntos de vista siempre es enriquecedor, y si además podemos proporcionar a alumnos de nuestro centro mejor que mejor.
Esto ha sido posible gracias a haber formado parte de un consorcio con otros centros de educación de personas adultas de Aragón, porque por nosotros mismos no tendríamos capacidad suficiente para poder acceder.
¿Qué proyectos de futuro os ilusionan especialmente?
Hemos presentado una iniciativa para crear laboratorios de inteligencia artificial e impresión 3D. Si sale adelante, será el primer paso de un proyecto más amplio orientado a mejorar la empleabilidad, conectar profesionales con empresas de la comarca y allanar el camino para fijar población en la Ribagorza.
También queremos ampliar el programa de radio que realizamos en el centro a al menos una actividad cada trimestre.





















