El Festival EnClaves inauguró la pasada noche su programación con un viaje al primer barroco italiano del siglo XVI, con La Cecchina y las princesas Médici, un recital que resonó entre las paredes del Santuario de San Úrbez en Nocito (Nueno), un espacio único de nuestro territorio que presenció música adelantada a su tiempo, pues el edificio data del siglo XI.
Con una luz rosada que alumbraba todo el retablo central de la ermita para embellecer todavía más el espacio, y situados a un lado de la mesa central, Mariví Blasco (soprano) y Fran López (tiorbista) interpretaron obras como Chi desia di saper, Oh che nuovo stupor o Due luce ridenti, piezas que revelaron la esencia de Francesca Caccini y los poemas renacentistas convertidos en canción.
Según iba cayendo la tarde, y con el sonido del viento agitando los árboles en el exterior de la ermita, la voz de Mariví Blasco y las cuerdas pulsadas de Fran López, que alternaba entre tiorba y guitarra barroca, captaron la atención del público, que iba siendo guiado por el concierto con pequeñas intervenciones de los artistas. Mariví recitó textos que contextualizaban las obras, mientras que Fran, entre otras cosas, explicó el origen y las características de sus instrumentos.
Antes de empezar el concierto, el técnico de cultura de la Comarca de la Hoya de Huesca, Enrique Maine, agradeció a todos esos “enclaveros” que habían superado todos los obstáculos para asistir al evento. Los eventos deportivos a la misma hora, el complejo trayecto hasta el lugar y hasta un incidente en la autovía hacia Arguis que paró el tráfico no fueron motivos suficientes para detener al público de EnClaves, que ya ha demostrado su fidelidad.
Para completar la jornada, la artista Ana Escar hizo entrega de la primera de las seis obras que conforman este año Mirada EnClaves. Además, la iniciativa Memoria EnClaves, que suscitó curiosidad entre los asistentes, empezó a cobrar vida con las primeras votaciones.
























