La Hoya lleva el archivo y sus documentos al C.R.A. Montearagón de Tierz

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Cuarenta alumnos de Tierz se acerca a la historia de la localidad y sus antepasados, al tiempo que conocen el funcionamiento de su archivo municipal y el interés de la conservación del patrimonio documental.

 

Los alumnos de 2º, 3º y 4º de la ESO del Instituto de Tierz han asistido a una clase de historia diferente. Por una mañana, han cambiado las aulas por el archivo municipal y a Carlos Gracia, su profesor de historia, por el personal del Servicio de Archivos de la Comarca de la Hoya de Huesca.

Debido al interés del profesor en acercar las fuentes documentales a sus alumnos y a la voluntad del Servicio de Archivos de la Comarca en difundir los fondos municipales, dos grupos de veinticuatro y diecisiete estudiantes en sendas sesiones han conocido de primera mano qué es un archivo municipal y qué tipo de información conserva. Además de descubrir la valiosa documentación que alberga el Archivo Municipal de Tierz -una interesante fuente de información para la Historia global, local y personal-, se les han explicado las diferentes tareas del tratamiento archivístico, los principales factores de deterioro que amenazan la conservación del patrimonio documental y cuestiones relacionadas con el acceso a la documentación.

En la segunda parte de la sesión, los alumnos han realizado un pequeño viaje en el tiempo a través de los documentos del Archivo Municipal de la localidad.

Así, han podido conocer que sus vecinos contrataron en 1894 a un barbero cirujano menor -tal y como se hacía en los pueblos en esa época- para que los “sangrara”, mejorando así su salud si lo necesitaban, según era creencia entonces. Este mismo profesional era el encargado de rasurarles las barbas. Por otro lado, han visto en los amillaramientos de 1850 los parajes en que algunos vecinos cultivaban pequeñas viñas. Han sabido, por los reconocimientos médicos que recogen los expedientes de quintas de 1898, que los mozos de entonces medían en torno a 1,60 metros como media, quizás por las peores condiciones de vida que había en aquellos tiempos. Han descubierto los nombres de algunos de sus tatarabuelos en la lista de propietarios a los que se les incautaron cabezas de ganado, al mes de iniciarse la Guerra Civil, según una circular que se emitió desde el Gobierno Civil. Han conocido que en la posguerra se vivieron tiempos de escasez y racionamiento, en los que se repartían cupones para poder comprar el pan. Han contemplado los planos de una pequeña escuela y casa del maestro, proyectadas en 1948, para acoger a los niños que vivían en Tierz, con una habitación especial para guardar la leña. Han conocido que muchos niños y niñas faltaban a clase hace más de 100 años porque tenían que ir a trabajar. Han descubierto que la vanguardista maestra Patrocinio Castanera ejerció instruyendo a las niñas de Tierz en 1905, y que a veces podemos datar las fotografías antiguas de la escuela por los peinados que eran moda en la época. Y se han dado cuenta de que, casi con toda seguridad, sus propios nombres podrán leerse dentro de 100 años en alguno de los documentos que seguirá conservando el Archivo Municipal de Tierz.

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