Pacientes de la Plataforma de afectados de oncología del Hospital de Barbastro han denunciado hoy la situación de «extrema gravedad» que atraviesa el servicio tras el proceso de movilidad del Salud. A partir del próximo 20 de abril, la plantilla quedará reducida a tan solo 1,5 oncólogos, una cifra que los afectados califican de «insuficiente, indignante y peligrosa» y que pone en riesgo directo la vida de los pacientes del sector.
600 revisiones en el aire: el peligro de la recaída
Aunque la administración intenta calmar los ánimos asegurando que los tratamientos de quimioterapia se mantienen, los pacientes denuncian que esto es solo la punta del iceberg. Actualmente, se estima que hay 600 personas pendientes de revisión en el servicio de oncología del Hospital de Barbastro.
«Yo tengo la ‘suerte’ de que, aunque cada día me vea un médico distinto, me están poniendo el tratamiento. Pero hay 600 compañeros esperando una cita de control. En oncología, una revisión que no llega a tiempo puede significar una recaída no detectada. Eso es la diferencia entre un tratamiento a tiempo o que, en el peor de los casos, la enfermedad avance de forma irreversible», explica uno de los afectados.
El fin de los «contratos mixtos»: una decisión de la dirección del hospital, un problema humano
El conflicto se ha agravado tras la decisión de la dirección del Hospital de Barbastro de romper la relación de «contratos mixtos» que se mantenía con el Hospital Miguel Servet de Zaragoza. Este modelo permitía que el servicio funcionara de manera eficiente gracias a los «contratos mixtos», que permitían a oncólogos trabajar de forma compartida entre Barbastro y el Hospital Miguel Servet de Zaragoza y así poder contar con especialistas de referencia que conocían a sus pacientes. Al eliminarse este vínculo, y ante la movilidad del Salud, los oncólogos han optado por las plazas que han salido en su lugar de residencia (Zaragoza), dejando a Barbastro desasistido.
«Derechos iguales para todos los aragoneses»
Uno de los pacientes afectados expresa el sentimiento generalizado: «Todos somos ciudadanos de Aragón y tenemos los mismos derechos. No podemos permitir que el lugar donde residas determine la calidad de tu tratamiento contra el cáncer. Tenemos derecho a un oncólogo de referencia que conozca nuestro historial y nuestra evolución».
Los pacientes rechazan frontalmente que la solución pase por enviar a oncólogos de otras localidades de forma puntual. «No queremos que cada día nos vea un médico diferente. La oncología requiere continuidad, confianza y un seguimiento estrecho. Los ‘parches’ no curan el cáncer», añaden.
Los afectados exigen a la Dirección del Hospital de Barbastro y a la Consejería de Sanidad del Gobierno de Aragón que «rectifiquen su política de personal y garanticen una plantilla estable de oncología de forma inmediata y la recuperación de fórmulas de contratación (como los contratos mixtos) que sí funcionaban y daban seguridad a los pacientes. Necesitamos una plantilla estable y suficiente que pueda estar pendiente de sus pacientes y poder hacer frente a las revisiones en el mismo Hospital. Un retraso en oncología no es una demora administrativa; es una condena». Así mismo piden que sean sus oncólogos, los de plantilla de Barbastro, y no otros oncólogos de otros hospitales los que los vean. Tampoco quieren que sean derivados a servicios de oncología de otras localidades a ser vistos puntualmente. Advierten que el retraso en las revisiones es una «negligencia institucional» que no están dispuestos a tolerar.
Así mismo los pacientes oncológicos alertan que no cesarán en sus protestas hasta que se garantice una atención digna y equitativa para todos los pacientes del Somontano, Cinca Medio, Ribagorza, Sobrarbe, Bajo Cinca y la Litera.






















