No nos debería de extrañar, porque es un animal carnívoro y, por definición, éstos se alimentan de carne. Pero en estos tiempos de confusión y un cierto infantilismo en asuntos relacionados con la naturaleza y su funcionamiento, parecería que los lobos se alimentan de ensaladas y de verduras a la plancha a tenor de los análisis y reacciones de determinados colectivos que ignoran sistemáticamente las afecciones ocasionadas por estos predadores y minusvaloran tanto los daños como el peligro que generan.
La última denuncia sobre la posible presencia del lobo en Ribagorza la ha realizado un ganadero benasqués –que prefiere mantener el anonimato- que subía con su hijo este pasado fin de semana al Valle de Estós para controlar y recoger a sus ganados que estaban en la zona cuando fue testigo de cómo un gran cánido estaba empezando a devorar un corzo y de cómo emprendió la huida en cuanto se percató de su presencia. Él asegura estar convencido -«al 99%»- de que se trataba de un lobo, aunque desde el departamento de Medio Ambiente no descartan que pudiera tratarse de un perro asilvestrado. No obstante, el ataque del predador no ha hecho sino incrementar la sensación de alarma y temor de los ganaderos de la zona.




















