El aeródromo de Coscojuela de Sobrarbe logra su máxima afluencia y se afianza como enclave estratégico comarcal

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El aeródromo de Aínsa-Coscojuela de Sobrarbe continúa su crecimiento exponencial hasta registrar en el año 2023 un total de 927 aeronaves, un 30% más que en el periodo anterior, consolidándose como infraestructura estratégica para la dinamización del turismo en el municipio de Aínsa-Sobrarbe y en toda la comarca. Desde el año 2016 el crecimiento ha sido constante, y se espera que las buenas cifras sigan aumentando de forma gradual en consonancia con su popularidad, el trato personal y profesional de sus responsables y el gran valor que atesora, ubicado en un espectacular entorno.

El club de vuelo Pirineo Aragonés se encargó de esta instalación tras un convenio con el ayuntamiento. Durante estos años ha crecido el número de hangares, hasta cuatro en la actualidad, y también cuenta con una escuela de vuelo, registrando temporada tras temporada un incremento notable en el número de personas interesadas en volar.

Cabe destacar que un tercio de los pilotos y acompañantes se han alojado en algún establecimiento de la zona y han utilizado los servicios de transporte o restauración durante su estancia, contribuyendo a la desestacionalización del turismo y aportando otra vía de entrada de viajeros a la comarca de Sobrarbe.

Rafael García, gerente de la escuela Girolibre, pone en valor el número de visitantes internacionales, que ya suponen una quinta parte en las estadísticas de 2023. «Son pilotos que hacen una parada técnica para ir a otros lugares y al conocerlo deciden repetir y visitar el territorio. Siempre decimos que tenemos uno de los aeródromos más bonitos del mundo, y quienes llegan hasta aquí nos lo confirman. Las procedencias más habituales desde el extranjero son centro Europa, Francia, Alemania y Países Bajos».

Una ubicación excepcional para descubrir Sobrarbe

Además de ser una instalación turística, el aeródromo de Coscojuela de Sobrarbe también es un espacio social donde aprender y practicar el vuelo como actividad lúdica. En estos momentos el club tiene once socios con posibilidad de guardar sus aeronaves en los hangares.

El propio club legalizó esta instalación con la colaboración del ayuntamiento. «La ubicación es excepcional, al lado del pueblo de Plampalacios y bañado por las aguas del embalse de Mediano. Un lugar ideal para pasear en barca y conocer los rincones de este enclave», destaca el alcalde Enrique Pueyo. «Aún quedan pendientes mejoras importantes, pero los avances en los últimos años han sido numerosos», apunta.

Una de las principales actuaciones realizadas conjuntamente entre la Confederación Hidrográfica del Ebro, la escuela de vuelo Girolibre y el Ayuntamiento de Aínsa-Sobrarbe, ha sido la adecuación del acceso desde Coscojuela hasta el aeródromo, así como la conexión a la red de agua potable y a la red eléctrica. También se apisonó la pista de aterrizaje y se han mejorado las condiciones de seguridad, además de redactar un protocolo de actuación.

«Los siguientes pasos a dar», -continúa el alcalde- «sería el asfaltado de la pista de aterrizaje para que pudieran aterrizar aeronaves con pasajeros, el marcado permanente de las señales de orientación o el alumbrado de la pista de aterrizaje. Todo ello ayudará en un futuro a que estas instalaciones se mantengan entre las más espectaculares de España y en uno de los destinos favoritos para los aficionados a la práctica del vuelo «. 

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