Las llamas han hecho su irrupción en el verano altoaragonés. A falta de una confirmación oficial, unas chispas provocadas por una cosechadora trabajando en los campos de la zona parecen ser las causantes del incendio que afectó ayer a entre 70 y 100 hectáreas de cultivo y bajo monte en la localidad ribagorzana de Capella.
El fuego se detectaba pasadas las tres de la tarde en una partida situada en la margen izquierda del río Isábena, en una zona de cultivos de cereal y en las proximidades de varias granjas de porcino que se vieron seriamente amenazadas por el avance de las llamas aunque finalmente pudieron librarse del avance del fuego.
En un primer momento los vecinos de la localidad e, inmediatamente, un amplio operativo que contó con la participación de un hidroavión, tres helicópteros, dos equipos de los bomberos de Ribagorza, una docena de efectivos de la Guardia Civil y el personal de Protección Civil del territorio se desplegaban sobre el perímetro de la zona afectada por el incendio y comenzaron las tareas de su extinción que se vio favorecida por la utilización de medios aerotransportados. Las descargas de agua desde el cielo contribuyeron definitivamente a apagar las llamas hasta que sobre las 19,30 horas se daba por controlado el incendio aunque se mantenía durante varias horas un retén en previsión de que se pudieran reavivar los focos del fuego.
Fuentes del operativo contra el incendio señalan que la alerta se activó sobre las tres y cuarto de la tarde tras una llamada denunciando el suceso. Inmediatamente se movilizó el operativo anti incendios del Gobierno de Aragón pero, mientras tanto, el fuego se había recrudecido afectando un amplio frente de campos de cereal a punto de cosecharse contra el que habían empezado a luchar los vecinos de la zona con sus cubas particulares. Ellos consiguieron delimitar una zona de control de las llamas y favorecieron el operativo posterior.
Como reconoce el acalde Capella, Sergio Baldellou, el fuego se empezó a domeñar definitivamente gracias al despliegue aerotransportados que en muy poco tiempo empezó a descargar agua sobre la zona afectada por las llamas pero recuerda el trabajo de los vecinos y voluntarios de la zona para controlar el avance del fuego en un primer momento. «Si hubieran llegado un poco más arriba, las llamas se podrían haber metido en los bosques próximos y se habrían podido extender de una manera muy peligrosa por una zona muy amplia», cometa el alcalde, quien, no obstante, reconoce que las condiciones climáticas –con no demasiado calor y vientos suaves durante la jornada- favorecieron el control del incendio.




















