Veinticinco jóvenes ribagorzanos y de la vecina Barbastro se presentaban hace unos días a las pruebas de la prestigiosa Royal Academy of Dance, RAD, que, en una decisión no muy habitual, decidió enviar una examinadora inglesa hasta Castejón de Sos para realizar allí los exámenes de los bailarines y evitarles el tener que desplazarse hasta Jaca, Lérida, Zaragoza o Barcelona.
La RAD tomó esta decisión ante el alto número de bailarines y aficionados a la danza clásica que ha conseguido implicar la Escuela Ball Tintilaina, de la Asociación Cultural Ballet de Castejón de Sos, y como una muestra de apoyo a la labor de promoción del ballet realizada en la zona por Jacqueline Escorne, miembro de la RAD inglesa y que imparte sus clases en Castejón, y sus compañeras de aventura docente Ana Ferrer, que ejerce su magisterio en Graus, y Sonia Garrigós, profesora en Barbastro. Escorne fue la encargada de presentar a los alumnos al examen ya que la entidad británica exige que sólo puedan acceder a sus pruebas los alumnos avalados por uno de sus miembros.
Los exámenes, de los que aún no se conocen los resultados, tuvieron lugar en el Centro Cultural de Castejón de Sos, cedido para la ocasión por el consistorio anfitrión. Cinco de los examinandos optaban al tercer grado, quince aspiran a culminar el segundo y los otros cinco se examinaban de primer grado en una jornada en la que no faltaron los nervios pero en la, por otra parte, pudieron contar con el aliento de familiares y amigos. Como exige la RAD, la examinadora evaluó en solitario a los postulantes en un recinto perfectamente habilitado para la ocasión según un rígido protocolo que, por ejemplo, obliga a tapar los espejos y los vanos abiertos a la calle y que impide la presencia física de la profesora habitual de los examinandos.
La Royal Academy of Dance se fundó en 1920 para establecer unas normas para la enseñanza de la danza en el Reino Unido y está presente en la actualidad en 83 países, dispone de 36 oficinas permanentes y cuenta con más de 14.000 miembros en todo el mundo. Desde la entidad señalan que tienen más de 1,000 estudiantes en sus programas de formación de profesores y que son más de un cuarto de millón los estudiantes que se están examinando anualmente usando sus planes de estudio.
«Apoyamos a nuestros miembros a través del conocimiento y la experiencia de nuestro personal altamente calificado y a través de conferencias, talleres, cursos de formación y escuelas de verano», subrayan desde una RAD que pretende no sólo mantener sus niveles formativos sino mejorarlos y actualizarlos permanentemente.






















