El director general de Salud Pública del Gobierno de Aragón, Francisco Javier Falo, ha mantenido una reunión informativa con el alcalde, Álvaro Burrell, y el equipo de gobierno referida al avistamiento de ejemplares de mosquito tigre el pasado noviembre en el término municipal. También ha asistido la directora provincial de Sanidad, Isabel Blasco.
Como mensaje principal, Falo ha indicado que no existe amenaza alguna para la salud pública ni riesgo de propagación del virus “zyka” (ha calificado la posibilidad de “remota”). Los problemas que entraña el mosquito tigre son la propia presencia de una especie nueva con la que habrá que acostumbrarse a convivir y las molestias que causan a los ciudadanos las picaduras.
En Noviembre se avistaron ejemplares en Monzón y Huesca. De ello hay noticia por la aplicación tigatrapp que se descarga en www.atrapaaltigre.com y traslada información a los creadores del proyecto. Falo ha explicado que, a las puertas de la primavera, lo que hacen el Gobierno de Aragón y el Ayuntamiento es coordinarse para vigilar y controlar esa presencia. Burrell ha querido dejar claro que no se trata de una plaga ni mucho menos, sino de colonias puntuales cuyo origen está en ejemplares llegados del litoral mediterráneo (por ejemplo, en el interior de los automóviles).
Las únicas recomendaciones a los ciudadanos son que tomen las medidas de protección habituales ante cualquier insecto (sobre todo, de mayo a octubre). En cuanto a las administraciones, instalarán trampas-cebo en los lugares de avistamiento y vigilarán la evolución de las colonias. Burrell apuntó que “no hablamos de fumigaciones ni nada por el estilo. La reunión se ha centrado en constatar que el mosquito tigre está entre nosotros (como en tantos otros lugares, puesto que no se pueden poner puertas al campo), que su picadura es más dolorosa que las que conocemos y que la posibilidad de un problema de salud es prácticamente inexistente”.






















