ASOPECO responde a las críticas por la instalación de nuevas granjas

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Ante las críticas que están surgiendo en las última semanas con respecto a la instalación de explotaciones porcinas en el Alto Aragón, la Asociación Pecuaria Oscense, ASOPECO, ha hecho pública una nota en la que reconoce que toda actividad humana tiene un impacto sobre su entorno y que, «sin lugar a dudas», las explotaciones ganaderas también lo tienen pero en la que analiza la situación del sector y la necesidad de buscar alternativas al momento especialmente delicado que atraviesa.

«La situación de la ganadería es fácil de comprender: la extensiva no es rentable, el ovino está desapareciendo y el vacuno extensivo sólo es rentable en zonas de alta montaña con pastos de buena calidad y abundantes», señalan desde ASOPECO recordando que el cultivo del cereal «no da para vivir si no es en los grandes latifundios» y el regadío supone una pequeña proporción de la superficie de la provincia.

En este contexto, ASPECO recalca que el porcino ha supuesto una alternativa económicamente rentable que ha permitido fijar la población (más de 10.000 familias en Aragón) como ninguna otra y, en un mensaje a los urbanitas, que el campo existe más allá de los fines de semana y de las vacaciones. «Y todo esto teniendo en cuenta que el impacto ambiental es mínimo», subrayan desde la Asociación.

La legislación (e instan a que todo aquel que esté interesado, la revise) que rige la instalación y el funcionamiento de las explotaciones porcinas es «extensa y exigente» y es imprescindible cumplir con una serie de requisitos y medidas correctoras «enorme». «Respetamos las distancias a pueblos, fuentes, viviendas diseminadas, elementos arquitectónicos relevantes, caminos y carreteras, ríos… y gestionamos el agua responsablemente, implantado sistemas que evitan la perdida de agua», abundan señalando que los purines son un abono natural de origen orgánico que gestionan de manera correcta evitando las escorrentías y la percolación a los niveles freáticos.

ASOPECO insiste en que la legislación es muy exigente con su aplicación y los controles «intensos» y que la utilización de los purines evita la importación de miles de toneladas de abonos minerales, sin nada de esa materia orgánica que es un componente «imprescindible» para fijar los diferentes elementos al suelo y, así, evitar que sean arrastrados hacia el subsuelo o los acuíferos.

«Diseñamos nuestras explotaciones evitando la percolación y los lixiviados, gestionamos responsablemente los residuos generados en nuestras explotaciones, siempre con empresas autorizadas, respetamos el bienestar animal y el medioambiente de nuestras granjas y producimos alimentos para una sociedad, mayoritariamente urbana, que los demanda libremente», abundan también desde ASOPECO apuntando que, hoy en día, los olores generados son inapreciables «con los sistemas de ventilación de las explotaciones y las distancias exigidas a los municipios» y que la aplicación responsable de purines no genera olores más allá de veinticuatro horas tras su utilización.

Sobre el impacto visual de las granjas, ASOPECO se pregunta si es mayor que el de las líneas eléctricas, que el de las carreteras, que el de las pistas de esquí o que el de las urbanizaciones turísticas e infinitamente menor que el de muchos edificios y construcciones de las ciudades.

«No pretendemos más que garantizar nuestra vida en los pueblos, que podamos desarrollarnos económicamente en igualdad de condiciones con los habitantes de las ciudades», concluyen los integrantes de esta Asociación.

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