Por M.B.
El Festival de la Oralidad de Robres cumple 15 años de compromiso con la cultura que el Teatro de Robres, organiza año tras año, consiguiendo un prestigio ganado a pulso que va más allá de la comarca monegrina. Su director, Luís Manuel Casaus, acompañado por la alcaldesa de la población, Olga Brosed, eran los encargados de inaugurar esta décimo quinta edición que cuenta con bastantes novedades.
Además de las seis representaciones que forman el ciclo teatral de este año, la organización invita cada noche a una localidad monegrina para asistir a la representación y en la clausura a todos los colectivos de Monegros relacionados con el mundo de la cultura, así como, al finalizar las representaciones, los espectadores pueden participar en las tertulias Detrás del telón que están coordinadas por miembros del Teatro de Robres.
“La inauguración, a pesar de que hacía un noche fría y de que la obra representada de Valle Inclán es bastante dura, fue espectacular”, señala Alberto Lasheras, asiduo espectador del Festival y que en esta ocasión acudió como concejal de cultura, representando al municipio invitado, Alcubierre, “una actuación e interpretación fantástica con escenas que impresionaban por su dureza”.
La obra Divinas Palabras, es una tragicomedia de aldea que supone el punto de inflexión de Valle Inclán entre su teatro mágico, rural y galaico, que por su crueldad anticipa los postulados de Artaud, y el esperpento, más urbano y con ribetes más políticos, preludio del teatro de Bertold Brecht. Divinas palabras es la única obra de Valle que contiene ambos, y ahí radica su atractivo y riqueza. “Es una obra con escenas muy duras que Valle Inclán creó antes del Esperpento”, decía Casaus en la presentación, “es una obra trasladable a la situación actual de España, en la que todas las comunidades quieren sacar partido”, aludía el director del Teatro de Robres.La obra transcurre en ese ambiente sórdido que envolvía a la Galicia de los años 20, como si se tratará de una danza entre la vida y la muerte, manifestándose también la contradicción entre la exaltación de la belleza y la extrema fealdad.
“Es una historia familiar, la casta de los Gailos que, a la muerte de uno de ellos, la mendiga Juana la Reina, heredan su único bien: Laureaniño, un enano hidrocéfalo, lo que conlleva sacar un beneficio económico exhibiéndolo por ferias y romerías”, explica Lasheras destacando la interpretación del vagabundo Séptimo Miau, alma libre y asesino, que llega a una comunidad ancestral, atrasada y arcaica, aferrada a la tierra, se ve alterada por ese soplo de libertad que supone su aparición. “La eterna polémica entre lo viejo y lo nuevo”, opina.
Así y desde el pasado sábado, día 2, que el Festival inauguraba con la compañía ‘El Bardo Teatro’, de Navarra y la obra ‘Divinas Palabras’, de Ramón del Valle Inclán, el próximo 9 de julio, será la compañía ‘Farsa Teatro’, de Madrid, con la obra ‘La Estanquera de Vallecas’, de José Luis Alonso Santos, para continuar el día 16 de julio será el turno de ‘Imaginatelón’, que pondrá en escena la obra ‘Teatro en Bolas’, y en esta edición habrá dos broches de oro representados por dos compañías monegrinas, Teatro El Molino, de Sariñena, que interpretará la obra ‘Miguel Servet. Soplo efímero de libertad’ (30 de julio), y el Teatro de Robres, que cerrará el festival con ‘Bodas de Sangre’ de Federico García Lorca (5 de agosto). Todas las compañías recibirán un trofeo elaborado por la artista local Teresa Alcubierre.























