El Día de la Peña La Bullanga preludia el estallido de las fiesta de Graus

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Con el precedente del programa preparado este lunes por la Peña La Bullanga y después de unos muy intensos días de actividades prefestivas acompañadas por la permanente y muy numerosa respuesta del público, especialmente evidente en la ronda del domingo que se prolongó hasta bien entrada la madrugada, las fiestas de Graus arrancan este martes oficialmente con un programa en el que la tradición y los más variados espectáculos se dan la mano de una manera armónica.
Celebrados en honor al Santo Cristo y a san Vicente Ferrer, estos festejos fueron los primeros en Aragón en ser declarados de Interés Turístico Nacional por su especial singularidad y están marcados por el peso que imprime la tradición a un programa apretado y denso que no da un momento de respiro a los grausinos y a sus visitantes. Y como manda esa tradición, el disparo de cohetes y el bandeo de campanas supondrán –a las 12 del día 12- el inicio oficial de estas fiestas multitudinarias y participativas como pocas.
El posterior desfile de carrozas y su comparsa de gigantes, cabezudos, caballez y furtaperas, con la rondalla local de Francisco Parra, la charanga Band&Diez y la Unión Musical Rodense abrirá definitivamente un programa que tendrá su segundo capítulo esta tarde con el recibimiento a los gaiteros en el Puente de Abajo y su entrada por el portal de Chinchín, el canto de las albadas y la ofrenda de los frutos de la tierra al Santo Cristo en su Capilla de la iglesia parroquial.
Serán los primeros de los muchos momentos emotivos que se vivirán estos días en Graus en los que son patentes la especial comunión de los grausinos con el legado patrimonial preservado de sus mayores.
Llegarán luego los dos Días Grandes de los festejos con las procesiones, las actuaciones de los mozos danzantes o la celebración de la tradicional Mojiganga que serán alguna de las citas imprescindibles de estas jornadas festivas.
Los actos organizados el día 15 con motivo del Homenaje a la Comarca de Ribagorza marcarán otro de los momentos culminantes de estas fiestas consideradas desde 1973 como de Interés Turístico Nacional y que, por su especial singularidad, ahora aspiran a su consideración como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad de la UNESCO.
Pero el programa no se surte solo de actos tradicionales o institucionales. Numerosas actividades culturales, deportivas y recreativas, conciertos y bailes conforman una atractiva propuesta que hará las delicias de pequeños y mayores durante estos días en uno de los festejos más especiales de cuantos se celebran en la geografía aragonesa.
Las de Graus son, indudablemente, unas fiestas marcadas por el peso que en su diseño tienen unos actos tradicionales que les confieren su especial atractivo. Han sabido preservar como ninguna en el Alto Aragón el importante legado patrimonial, en lo folclórico, de las generaciones precedentes y este legado actúa en la actualidad como eje sobre el que se vertebran todos los festejos.
Tradicional es, por ejemplo, la figura del Furtaperas, el muñeco que cuelga bajo uno de los arcos de la Casa Consistorial condenado a dar vueltas por un delito que ya nadie recuerda. Aunque también es furtaperas una de las máscaras –la más sardónica- que acompañan a los gigantes, cabezudos y caballez en su persecución de niños y grandes durante la cabalgata o en los dances paródicos que acompañan las ejecuciones de los danzantes en la Plaza Mayor los días 13 y 14.
Como fruto de la tradición son estos danzantes que protagonizan alguno de los momentos más emotivos de los festejos. La espera de la gaita, el primer canto de la albada, la ofrenda de frutos ante el Santo Cristo, las procesiones, las actuaciones en la Plaza Mayor o la “Pllega”, siempre con la presencia de los danzantes como otro de los iconos de los que se alimenta el subconsciente grausino.
La tradición, queda dicho, marca el compás de unos festejos que han sabido mantener el espectáculo satírico y burlesco de la Mojiganga, entroncado directamente con las representaciones bufas medievales. Durante su desarrollo, un grupo de actores de la localidad representa en clave paródica alguno de los momentos que han marcado la vida grausina durante el último año ante el regocijo general.

Una singular amalgama de elementos tradicionales
La práctica totalidad de los actos tradicionales de las fiestas no son elementos específicos de Graus. En Gerona tienen una figura muy similar a la del furtaperas, los dances de palitroques y de espadas son comunes en muchas localidades aragonesas, las vestimentas de volantes de los danzantes de la cuaderna de en medio se repiten con mínimas variantes en distintos lugares de Aragón, las comparsas de gigantes y cabezudos son habituales en Aragón o Cataluña, el baile de las cintas es muy similar, por ejemplo, al que se celebra en la ciudad siciliana de Petralia Soprana, mojigangas se conservan –pocas, es cierto- incluso hasta en Méjico, el acompañamiento de los trabucos es una constante en el Levante… Pero lo que hace singulares a los festejos grausinos es que todos estos elementos se hayan preservados juntos, formando un todo armónico y de una rara belleza que acaba por cautivar a todos los que tienen el placer de disfrutarlos.

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