La inauguración de una exposición fotográfica y la colocación de una placa conmemorativa en el monumental edificio para recordar la efeméride abrirán este sábado en la localidad ribagorzana de Seira los actos programados por la Asociación de Amigos de Seira dentro de sus Jornadas Culturales que este año tienen como motivo principal la celebración del centenario de la construcción de la central hidroeléctrica de la localidad que, en su momento, fue una de las más importantes de Europa.
Además de varias actividades de tipo lúdico, cultural, religioso y social que tendrán lugar este sábado y domingo y el sábado 21, la historia de la central centrará una jornada monográfica el próximo día 28 en que la Asociación ha programado un encuentro multidisciplinar sobre diversos aspectos técnicos y económicos de esta infraestructura en el que tomarán parte el directivo de la empresa Catalana de Gas y Electricidad Pere Fábregas –quien hablará sobre los motivos que impulsaron la construcción de la central-, el ingeniero y experto en arqueología industrial Joan Carles Alayo –que abordará el desarrollo de la luz eléctrica en el cambio de siglo del XIX al XX y las causas que configuraron el uso de la energía hidráulica- y el que fuera Jefe de Zona de las centrales de HEC y Endesa Generación, el también ingeniero Ignacio Gairín, que acercará a los asistentes las curiosidades de la central de Seira y del vecino salto de El Run.
La construcción de esta central de Seira supuso a comienzos del pasado siglo XX la puesta en marcha del proyecto eléctrico más ambicioso hasta entonces de cuantos se habían ejecutado en España y la realización de una obra pionera en Europa ya que sólo contaba con algunos precedentes similares en Estados Unidos. No obstante, el inicio de la Primera Guerra Mundial –que impidió o dificultó sobremanera la llegada de materiales que procedían de las naciones en conflicto-, las dificultades financieras de los promotores, agravadas por el cierre del crédito internacional, y la propia complejidad de la obra en un valle con extremas dificultades orográficas gravitaron sobre unos trabajos que estuvieron a punto de paralizarse en varias ocasiones.
A pesar de todas las dificultades, miles de trabajadores llegaron a este rincón del Pirineo y sacaron adelante un proyecto faraónico que todavía hoy asombra a especialistas y legos y que tiene su exponente máximo en las monumentales instalaciones de la central hidroeléctrica, al pie de la carretera N-260. El edificio, construido entre 1914 y 1918, tiene reminiscencias en su estructura de las basílicas medievales y una ornamentación de inspiración modernista perfectamente preservada. En su interior responde al modelo de fábrica en nave con un gran espacio en planta rectangular delimitado por unos altos muros abiertos con grandes vanos uniformemente dispuestos.
La central ha sufrido escasas modificaciones a lo largo de estos cien años tanto en su estructura como en su maquinaria con las enormes turbinas plenamente operativas un siglo después de su instalación, lo que permite al visitante un didáctico recorrido por los usos y maneras industriales de comienzos del siglo XX. El complejo hidroeléctrico de Seira se completa con diferentes dependencias anexas que albergaban los talleres y oficinas necesarios para el control de esta central cuya puesta en marcha permitió en su momento contar con el tendido más largo existente en Europa.
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