Preparan una exposición para conmemorar los cincuenta años de la estación de esquí de Cerler

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Después de varios años de estudios y proyectos, un 26 de diciembre de 1971, hace ahora medio siglo, abría sus puertas la estación de esquí de Cerler y con ella como principal revulsivo se iniciaba así una profunda revolución económica y social que ha cambiado definitivamente la vida del Valle de Benasque. Cincuenta años después, la Asociación Pico Sarllé está preparando una gran exposición conmemorativa que recuerde a lugareños y visitantes la efeméride y recorra tanto algunos de los hitos que han marcado la historia del centro invernal ribagorzano como la intrahistoria de estas cinco décadas de aventura compartida a través de fotografías, documentos y objetos alusivos.
«Indiscutiblemente, la apertura de la estación supuso un antes y un después para Cerler y para todo el Valle», reconoce José Laguna, uno de los integrantes de la Asociación Pico Sarllé más implicados en este proyecto que nació con la sugerencia de un compañero que apuntó la posibilidad de aprovechar el aniversario para crear un gran fondo archivístico que guardara la memoria de la estación y su influencia.
La idea fue inmediatamente aceptada por el resto de asociados de esta entidad surgida en 2019 y que cuenta con unos 800 asociados. Se creó una comisión para llevar a cabo esta iniciativa que estas últimas semanas ha comenzado su desempeño con una labor de recuperación de material que está deparando unos muy buenos resultados. Laguna apunta que, en esta primera fase, están contando con la colaboración de numerosas personas que están cediendo generosamente documentación –sobre todo periodística-, fotografías personales o familiares y numerosos objetos y materiales relacionados con el esquí y su evolución en este medio siglo.
«Ahora estamos en una primera fase de recuperación de material, que estamos clasificando y sistematizando para crear una base de datos y que serán la base para montar a comienzos de la próxima temporada invernal una exposición alusiva a estos cincuenta años de vida la estación», explica Laguna abundando en que se están barajando varias posibles ubicaciones para esta exposición y en que el proyecto ahora en marcha puede ser el germen de un posterior archivo permanente sobre la vida de Cerler. De momento, las personas que quieran colaborar en esta iniciativa pueden ponerse en contacto con sus promotores o remitir material alusivo al correo proyectos@aubcpicosarlle.com.
En la Asociación recuerdan que la apertura de la estación de Cerler tuvo desde el primer momento una enorme influencia sobre la vida de la zona, «empezando –subraya Laguna- por el mismo Cerler pueblo que se encontraba en ese momento en un serio proceso de despoblación que se consiguió parar y revertir y siguiendo por el resto del Valle de Benasque porque a nadie se le escapa la importancia que ha tenido y sigue teniendo la estación en el cambio económico y social de un territorio que ha pasado en este medio siglo de tener una economía fundamentalmente ganadera a otra centrada en la promoción turística y los servicios»
En la actualidad, Cerler cuenta con 300 residentes permanentes, que se multiplican exponencialmente durante las temporadas turísticas invernal y veraniega, y forma parte del municipio de Benasque que, de contar con menos de 1000 habitantes censados a comienzos de la década de los setenta, sobrepasa los 2000 en la actualidad y se ha convertido en punto de destino habitual de decenas de miles de visitantes. Y el efecto se ha extendido al resto de municipios de la zona, con incrementos de población en prácticamente todos ellos desde que echara a andar la estación de esquí.
El proyecto de la apertura de esta estación arranca en 1966, cuando unos empresarios catalanes vinculados a la estación de La Molina se interesaron por las potencialidades del entorno de Cerler para la práctica de deportes invernales y consiguieron que fuera considerado como “Centro de Interés Turístico Nacional”. Tres años después llegaba la primera plasmación física de los proyectos en marcha con la inauguración de la carretera entre Benasque y Cerler que venía a sustituir al camino de caballerías que comunicaba hasta entonces ambas poblaciones.
Abierta definitivamente el 26 de diciembre de 1971, esta estación de esquí alpino ha vivido momentos turbulentos como los padecidos en el primer tramo de la década de los ochenta del pasado siglo cuando la ausencia de precipitaciones de nieve durante varios años estuvo a punto de obligarle a echar el cierre. El decidido impulso de los municipios del Valle y del resto de Ribagorza, que apoyaron económicamente su pervivencia y asumieron su gestión en 1983, garantizó la continuidad de este centro invernal que vivió dos momentos fundamentales en 1992, con la puesta en marcha del proyecto de innivación artificial que garantizaba definitivamente la nieve durante toda la temporada, y en 1993 cuando se inauguraba el telesilla del Gallinero que, al alcanzar la cota 2630, la convertía en la estación más alta del Pirineo.
Integrada desde comienzos de este siglo en el holding Aramón, afronta los próximos años con importantes proyectos de expansión y ampliación que pueden hacer de ella uno de los dominios esquiables más extensos de España.

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