Por Marga Bretos
El pasado sábado día 16 de Abril se celebraba un acto republicano en el cementerio municipal de Sariñena, organizado por el grupo «Estrella republicana Elisa García Sáez» para rendirle un homenaje, ya que sus restos descansan en la capital monegrina, donde murió tras un combate en la Guerra Civil.
La miliciana Elisa García nació el 22 de Septiembre de 1916 en Cataluña. En su juventud fue militante activa del sindicato UGT y a los 17 años no dudó en coger el fusil y partir al frente de Aragón en una columna de la CNT. Murió en el 36 en el hospital republicano de Sariñena, debido a las heridas causadas por un bombardeo días antes en el frente de Tardienta. Fue enterrada en Sariñena y durante la dictadura su memoria fue arrebatada a golpe de martillo y cincel, ya que se mandó borrar unas frases de su lápida que hoy en día no se pueden leer.
Elisa García va más allá del episodio de su muerte, era una joven trabajadora de la Fabra i Coats implicada en la vida política local a través del sindicalismo y el cooperativismo, ya que estaba afiliada a la entonces minoritaria UGT y era la delegada de la sección femenina del grupo juvenil de L’andreuenca, la cooperativa más grande y con más socios de la barriada catalana. Cabe recordar que este último dato implica, además del gran activismo que practicaba, el ideal feminista que en aquel verano del 36 rompía con los esquemas de aquella sociedad machista.
Elisa García Sáez, una militante feminista y antifascista, digna de recordar porque representa a las miles de mujeres que vivieron desde diferentes posiciones la guerra civil, ya fuera en el frente o en la retaguardia.



















