Con una larga trayectoria vinculada al territorio, José Ramón Colomina ha asumido la presidencia de la Asociación de Empresarios de Ribagorza. Su objetivo: fortalecer el tejido empresarial y generar alianzas entre empresas para ganar peso y voz ante las instituciones. Hablamos con él sobre los retos de la comarca de La Ribagorza y el poder del asociacionismo.

¿Cuáles son los principales retos para las empresas de La Ribagorza?

El principal reto es que las empresas, y sobre todo los comercios ribagorzanos, crean en sí mismos. Muchos aún están en modo subsistencia y no han asumido del todo su potencial. Pero si conseguimos que crean en sus posibilidades, saldremos adelante más pronto que tarde. Hay enormes posibilidades por explotar en la comarca.

¿Y cómo se consigue eso?

Primero, creyéndoselo. Si se tiene convicción, las cosas se hacen o al menos se intentan. Y segundo, con el asociacionismo, yendo todos juntos, porque la unión hace la fuerza. Un territorio no avanza por la ocurrencia de uno, sino cuando hay un objetivo común que todos comparten y persiguen.

¿Cómo puede un pequeño empresario sacar tiempo para plantear su visión de futuro?

Asociándose, aunque solo sea para buscar ayuda y asesoramiento. Además, los pequeños empresarios dependen de los grandes, y viceversa. El uno sin el otro no funcionan. Las grandes empresas como Mazana o Áridos y Hormigones Vidal necesitan comercio local para mantener a su plantilla, y el pequeño comercio necesita clientes que muchas veces vienen de esas empresas. Se complementan.

 

“Los pequeños empresarios dependen de los grandes, y viceversa. El uno sin el otro no funcionan”

 

¿Tiene sentido hablar de unión empresarial en un mundo tan individualista?

En este territorio, sí. Hay ejemplos como la Asociación Turística de Benasque o la Asociación de la Longaniza de Graus, que muestran que el asociacionismo funciona. Cuando hay un objetivo claro, como hacer visible un producto o fortalecer el turismo rural, unirse es clave. A su vez, cuanto más potente es la asociación, más servicios y beneficios se pueden ofrecer a sus socios.

¿Qué situación vive la Asociación de Empresarios actualmente?

La asociación nació con apoyo de subvenciones que ahora escasean. Por eso hay que adaptarse y depender más de nuestros propios recursos. ¿Cómo? Aumentando el número de asociados. Eso nos da mayor capacidad para negociar con las instituciones y mejorar los servicios.

¿Hay algún proyecto en marcha para mirar más allá del día a día?

Sí. Tenemos en mente un plan estratégico para La Ribagorza. Ya lo presentamos a nuestros socios, y pronto lo haremos ante las instituciones. En él defendemos que los empresarios han de jugar un papel central a la hora de aportar al territorio a medio y largo plazo.

¿Qué mensaje te gustaría dar a los empresarios estén o no asociados?

A los que ya están, decirles que desde la junta directiva trabajamos con mucho esfuerzo y con una gerente que funciona a las mil maravillas para poner las mejores opciones y formaciones sobre la mesa. Proponemos iniciativas, cursos, adhesiones a programas institucionales…

Y a los que aún no se han asociado, que lo hagan, que participen, que se involucren. Aquí no se trata de ser ningún sabio, sino de tener ganas para construir entre todos.

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