La endocrinología es una especialidad clave para entender cómo funcionan las hormonas y su impacto en todo el organismo. Desde la diabetes o la obesidad hasta los trastornos del tiroides, muchas de estas patologías avanzan en silencio. Hablamos con la doctora Raquel Ruano, endocrina en la clínica Médica Fraga, sobre los principales casos que atiende en consulta y los síntomas a los que debemos prestar atención.
Para quien no esté familiarizado con la endocrinología, ¿cómo la definiría y qué tipo de problemas de salud aborda?
Los médicos endocrinos somos especialistas en hormonas, que son sustancias que produce el propio cuerpo y que viajan por la sangre afectando a muchos procesos distintos. Las enfermedades más conocidas que tratamos son la diabetes y la obesidad. Pero abordamos todo tipo de trastornos hormonales: desde el tiroides hasta las glándulas suprarrenales o la hipófisis, pasando por problemas de nutrición, colesterol… En general, tratamos enfermedades que afectan a todo el cuerpo.
¿Podríamos decir entonces que la diabetes y la obesidad son las patologías más frecuentes en la consulta?
Sí. Trabajo tanto en el ámbito público como en el privado. En el público vemos todo tipo de patologías hormonales, siendo la diabetes la más frecuente, mientras que en el privado predominan sobre todo la obesidad y los problemas de tiroides.
¿Qué señales o síntomas deberían alertarnos para acudir a un endocrino?
En la diabetes, que se caracteriza por niveles altos de azúcar en sangre, los síntomas más alarmantes son pérdida de peso sin causa aparente, mucha sed y aumento de la frecuencia urinaria. Son enfermedades que no duelen, como ocurre también con la obesidad o la hipertensión y el colesterol, pero a largo plazo pueden provocar problemas cardíacos o neurológicos.
En el caso del tiroides, si funciona poco (hipotiroidismo), el cuerpo se nota más apagado: cansancio, aumento de peso, caída del cabello o estreñimiento. Si funciona en exceso (hipertiroidismo), ocurre lo contrario: nerviosismo, temblores, palpitaciones, pérdida de peso o aumento del ritmo intestinal.
En cuanto a la obesidad, no suele dar síntomas como tal. La gente detecta un aumento o exceso de peso y problemas derivados de este: dolores articulares, ronquidos, dificultad para respirar y cansancio al hacer cualquier actividad. Tradicionalmente se ha medido con el índice de masa corporal, pero cada vez se tiene más en cuenta el porcentaje de grasa, que es lo realmente relevante.
Las hormonas influyen también en el estado de ánimo. ¿Cómo afectan a problemas como la ansiedad o el insomnio?
Es difícil determinar exactamente qué hormona está implicada en estos casos. Sí sabemos, por ejemplo, que un exceso de actividad tiroidea puede provocar insomnio. También las hormonas sexuales, como la falta de estrógenos en la mujer o la testosterona en el hombre, pueden influir con la edad y la llegada de la menopausia. Pero en general es complicado establecer una relación directa y, además, estos problemas tienen un abordaje complejo.
Desde tu experiencia, ¿qué hábitos ayudan a mantener un equilibrio hormonal adecuado?
Hoy en día existen muchos factores que influyen. Son conocidos como disruptores endocrinos y están presentes en plásticos, metales, productos de limpieza o incluso en el ambiente. Aun así, los hábitos saludables siguen siendo fundamentales: una dieta equilibrada, como la dieta mediterránea, rica en frutas y verduras, y practicar ejercicio físico de forma regular.























