Con el objetivo de fortalecer el bienestar emocional, compartir experiencias y adquirir herramientas para afrontar los desafíos del trabajo diario, el Centro Comarcal de Servicios Sociales de Los Monegros ha puesto en marcha un grupo de autoayuda dirigido a las profesionales del Servicio de Ayuda a Domicilio (SAD), en el que participan trece mujeres desde el pasado mes de mayo.
Durante cinco sesiones, las trabajadoras llevan a cabo un proceso de reflexión y apoyo mutuo centrado en el autocuidado, la comunicación, la gestión emocional y el establecimiento de límites saludables en el ámbito profesional.
El grupo está coordinado por las trabajadoras sociales del Centro Comarcal de Servicios Sociales de Los Monegros, Charo Otal y Alicia Bergua, con formación en el programa “Cuidarte” del Instituto Aragonés de Servicios Sociales (IASS). Para articularlo, “se desarrollan dinámicas participativas encaminadas a reforzar la autoestima profesional, mejorar la comunicación asertiva y prevenir el desgaste emocional asociado a las tareas de cuidado”, informan Otal y Bergua.
Las participantes valoran de forma muy positiva la iniciativa porque, “aquí podemos expresar nuestras inquietudes, compartir vivencias y poner en común estrategias para afrontar situaciones complejas que surgen en la atención a personas mayores y dependientes”. Este espacio de encuentro hace que se sientan “escuchadas, comprendidas y apoyadas por compañeras que viven realidades similares”. De hecho, el grupo ha favorecido la creación de redes de apoyo entre profesionales que desempeñan una labor fundamental para garantizar la atención y el bienestar de las personas más vulnerables del territorio.
La consejera comarcal de Servicios Sociales, Ana Puey, ha destacado “la relevancia de este tipo de actuaciones, que contribuyen a reconocer y cuidar a quienes dedican su trabajo al cuidado de los demás. Iniciativas como esta permiten fortalecer los recursos personales y emocionales de las profesionales, mejorando tanto su calidad de vida como la atención que prestan a las personas usuarias del servicio”.
Según Puey, “la experiencia ha puesto de manifiesto la necesidad de seguir generando espacios de apoyo y formación para las trabajadoras del Servicio de Ayuda a Domicilio, cuya labor resulta esencial para favorecer la permanencia de las personas dependientes en su entorno habitual y promover una atención cercana y de calidad”.






















