Una delegación del ayuntamiento grausino y del Club Ciclista Graus, entidad organizadora de la Marcha Cicloturista Puertos Ribagorza, se desplazó este lunes a Ejea de los Caballeros para estar presente en el sepelio de Davidd Cañada, el malogrado ciclista que falleció el pasado sábado mientras tomaba parte en la carrera ciclista ribagorzana. Su fallecimiento causó una honda costernación y motivó que la organización de esta prueba que estrenaba recorrido decidiera suprimir el recorrido largo y suspender todos los actos protocolarios previstos.
Lo que prometía ser una gran fiesta del ciclismo se convirtió este sábado en Graus en una tragedia con el fallecimiento en ruta del exciclista profesional zaragozano David Cañada cuando participaba en la Marcha Cicloturista TowCar Puertos de Ribagorza. Por causas que todavía se desconocen, Cañada sufrió un fatal accidente cuando aún no se habían cubierto los primeros 50 kilómetros de la carrera y aunque recibió la atención inmediata de una ambulancia de soporte vital básico y de una UVI móvil de Cruz Roja, los intentos por reanimarlo no tuvieron éxito falleciendo prácticamente en el acto. El cuerpo del infortunado deportista fue trasladado en un primer momento a Benasque y desde ahí al depósito forense de Boltaña donde se le realizó una autopsia para determinar las causas de su muerte.
La noticia cayó como un mazazo entre los organizadores y los voluntarios de la Marcha y, a medida que se iba conociendo cuando llegaban a línea de meta, entre los más de 1.700 participantes en la carrera. Por ello, la organización decidió parar momentáneamente la prueba cuando los primeros corredores comenzaban a afrontar las rampas del Coll de Fadas y, tras media hora de deliberaciones, suspender el recorrido largo, limitar su desarrollo al recorrido corto alternativo y cancelar todos los actos protocolarios relacionados con esta Marcha Cicloturista.
Todo ocurría a las 9,28 horas de la mañana, algo menos de hora y media después de que se hubiera dado el pistoletazo de salida a la prueba en las calles grausinas. Los ciclistas habían remontado el Valle del Ésera hacia Castejón de Sos en una prolongada subida sin grandes desniveles hasta que poco antes de llegar a esta localidad, a la altura de la planta embotelladora de El Run, en el kilómetro 388 de la N-260, se produjo el fatal accidente en una zona que no parecía tener especiales dificultades ya que se trata de un punto en ligera subida por el que los ciclistas se encontraban rodando a escasa velocidad. «Ha sido una caída que no parecía grave; yo, de hecho, no le he dado mucha importancia porque por ahí estábamos circulando a menos de 35 kilómetros por hora», confirmaba tras conocer la noticia Eloy Suils, un ciclista ribagorzano que iba entre los de cabeza de la marcha y que fue testigo del accidente.
Como el resto de los integrantes del pelotón, Suils no quiere aventurar una suposición sobre las posibles causas del accidente, máxime siendo Cañada un experimentado ciclista y gran conocedor de las carreteras ribagorzanas ya que era un habitual en la Puertos Ribagorza. La misma prudencia es la que muestra Jorge Torres, presidente del Club Ciclista Graus organizador de la Marcha, quien no alcanzaba a explicarse el accidente «en ese punto concreto» y se encontraba muy tocado tanto por el luctuoso desenlace como por el nombre del accidentado del que destacó que era «muy querido» en el mundillo de las dos ruedas. Cabe recordar que las primeras informaciones hablaban de que Cañada habría chocado con un compañero y caído al suelo, golpeándose en la cabeza, aunque será la autopsia la que determine las causas últimas de su fallecimiento.
«Conforme hemos ido sabiendo de la gravedad del accidente hemos decidido parar momentáneamente la prueba en el Coll de Fadas para evitar que los pelotones se atomizaran y en cuanto se ha confirmado el fatal desenlace hemos tomado la decisión de recortar la carrera y acabarla de la forma más rápida y ordenada posible», explicaba en línea de meta un destrozado Torres. En la misma línea de meta en la que se iban enterando los ciclistas de la noticia conforme iban llegando. «Sabíamos que se había producido un accidente muy grave y que por eso se había recortado la marcha pero desconocíamos su alcance real», apuntaba Suils entre los gestos de incredulidad, de estupor y de dolor de sus compañeros.
Avisados por la organización del accidente, los padres y la esposa de David Cañada llegaban a Graus desde su residencia en Ejea de los Caballeros minutos antes de las 12,30 y recibían desconsolados la confirmación de su fallecimiento. El alcalde grausino, José Antonio Lagüens, y la presidenta de la Comarca de La Ribagorza, Lourdes Pena, se acercaban a conversar con ellos y mostrarles sus condolencias. «Hemos dado el pésame a la familia y lo hacemos extensible a sus amigos y a todo el mundo del ciclismo», señalaba Lagüens reconociendo que la jornada del sábado había sido un día «muy triste» para los ribagorzanos. En idénticos términos se expresaba Lourdes Pena apuntando que para ella se trataba de un momento «muy difícil de digerir».
Y totalmente «anonado» se encontraba el “speaker” de la Marcha, el locutor Alejandro Ballesteros, amigo personal del ciclista fallecido con quien compartía bromas momentos antes de la salida.
El fallecimiento de Cañada dejó en un plano meramente anecdótico el resultado deportivo de la Marcha Cicloturista. Con la mosca detrás de la oreja por el recorte de la prueba, la veintena de integrantes del grupo cabecero afrontaba el último tramo con continuos ataques hasta que los ciclistas del Vintage Car Paint Juan Ramón Delgado y Ramón Portillo, acompañados por Ricardo Catalán, consiguieron unos metros de ventaja y entraron por este orden en línea de meta con un tiempo de 3.45.01 para los 133 kilómetros cubiertos. Nada más acabar la prueba confirmaron las peores impresiones sobre el accidente y, totalmente destrozados, declinaron hacer cualquier tipo de manifestación.
La organización de la carrera valorará en próximos días lo sucedido en esta edición de la Puertos Ribagorza, una Marcha Cicloturista que también vivió la anterior edición unos momentos muy complicados ya los numerosos accidentes ocurridos entonces en el primer tramo de la prueba ocasionaron un considerable número de ciclistas afectados y heridos, varios de ellos de consideración y condicionaron todo su desarrollo al colapsarse el dispositivo sanitario. Al estar todas las ambulancias ocupadas trasladando accidentados, se tuvo que detener la prueba y ello provocó que muchos participantes pusieran pie a tierra y pusieran fin a su participación.
David Cañada cosechó importantes triunfos en el año 2000, haciéndose un hueco en el pelotón internacional. En el Tour de Francia de ese año quedó quinto en la etapa prólogo. Días más tarde se enfundó el maillot blanco de mejor corredor joven al adjudicarse la cuarta etapa, una contrarreloj por equipos con ONCE, y subió hasta la segunda posición en la clasificación general. Finalmente acabó el Tour de Francia en el puesto 33.






















