Comenzada la restauración del claustro de Roda de Isábena

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Los trabajadores de la empresa Arte, Conservación y Restauración S.L. (ARTYCO), han comenzado hace un par de semanas a trabajar en la restauración de la arquería y de los paramentos del lado norte del claustro de la antigua catedral de San Vicente de Roda de Isábena, en una actuación que se prolongará hasta comienzos de noviembre. Los trabajos se centran en la recuperación «en lo posible» del estado original de este claustro catedralicio, uno de los mejores ejemplos del románico en el Alto Aragón, tanto en su aspecto constructivo como decorativo, así como en garantizar su preservación en el futuro y se han adjudicado por un importe total de 78.759,11 euros (IVA incluido) cofinanciados por el Gobierno de Aragón y el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (Programa FEDER 2014-2020).
Como recuerdan desde la Dirección General de Cultura y Patrimonio del Gobierno de Aragón, el paso del tiempo y las sucesivas intervenciones, en ocasiones poco acertadas, han llevado a su deterioro, afectando especialmente a los sillares con epigrafías que componen el necrologio que decora todo el claustro y que lo convierte en un espacio histórico y cultural excepcional. Las tareas de recuperación se han iniciado en la crujía norte, que es la más degradada, en una actuación que se ejecuta siguiendo un proyecto redactado por el arquitecto y restaurador Fernando Guerra-Librero en marzo de 2014.
«No hay otro claustro con semejante riqueza y no lo digo yo sino que todos los especialistas destacan tanto la abundancia y calidad como la unidad estilística de las inscripciones, fruto posiblemente de una escuela con sede en la catedral» sostiene el párroco rotense, mosen Aurelio Ricou, quien ha desarrollado en los últimos años una inagotable labor de concienciación en todos los ámbitos posibles sobre su estado y que ahora se muestra «encantado» con el comienzo de los trabajos.
Las obras se van a prolongar un par de meses más en esta primera fase en curso que está centrada en la parte norte del conjunto, que es la más deteriorada. «Esperamos que luego prosigan las siguientes en el resto del claustro sin mayores demoras», comenta el párroco recordando que los trabajos llegaron a estar presupuestados hace unos años pero que las partidas previstas no acabaron de llegar.
La opinión de mosen Aurelio sobre la calidad del conjunto epigráfico del claustro rotense es compartida, por ejemplo, por la profesora de la Universidad de León María Encarnación Martín López, una de las mayores expertas mundiales en epigrafía medieval, para quien «la estética y calidad de los letreros supera cualquier otro conjunto de esta tipología» y destaca las letras distintivas «decoradas y sofisticadas» lo que, entiende, «confiere al conjunto dinamismo y armonía».
El claustro de la catedral de San Vicente cuenta con un total de 191 epígrafes lapidarios fechados entre los siglos XII al XV –el más antiguo es de 1143- que se encuentran repartidos en sus muros y en los intradoses de los arcos. Son inscripciones conmemorativas de canónigos y personal vinculado o benefactor de esta iglesia bellamente labradas en piedra y muchas de ellas con restos de su policromía original que, según los expertos, suponen uno de los conjuntos de inscripciones lapidarias medievales más rico y numeroso de los que se conservan en Europa.
Su actual estado de conservación se debe al deterioro sufrido por el paso del tiempo y la exposición a los agentes atmosféricos, pero también a las sucesivas intervenciones que ha sufrido desde el siglo XVII y, en especial, a las que se le realizaron a partir de 1942 -no siempre acertadas-, que conllevaron la sustitución de algunas de las piezas originales y el tratamiento de muchas otras con materiales y productos inadecuados. También cabe recordar que las obras de reconstrucción de la techumbre existente sobre la Sala Capitular ocasionaron unas filtraciones y humedades que, en buena parte, han sido las causantes directas de la afección a varios de los laudos sepulcrales. Este problema fue finalmente resuelto en el año 2011 pero generó una grave problemática que se pretende corregir ahora.
Este claustro de serena belleza fue declarado Monumento Histórico-Artístico en 1924, y es hoy Bien de Interés Cultural en la categoría de Monumento. También goza de figura de protección el resto del caserío de Roda de Isábena, cuya estructura urbana fue declarada en 1988 como Conjunto de Interés Cultural. Más de 17.000 personas visitan anualmente la que fue la sede obispal del antiguo condado ribagorzano y es hoy una de las localidades más bonitas del Alto Aragón.

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