A la espera de las anunciadas lluvias, el embalse de Barasona sigue bajo mínimos con unos niveles de agua embalsada tan ínfimos que ningún habitante de la zona recuerda semejante estado del pantano a estas alturas de la temporada. Y bajo mínimos siguen también los depósitos de agua potable de la localidad ribereña de La Puebla de Castro que se surte de él y cuya toma de captación lleva varias semanas inservible por la bajísima cota en que se encuentran las aguas embalsadas.
«Las cubas que toman el agua del río siguen trabajando porque el pantano no sólo no ha incrementado sus reservas sino que éstas han disminuido todavía más en las últimas semanas, no llegando en la actualidad a los 11 hectómetros cúbicos, menos de un 13% de su capacidad», confirma Maite Bardají, la alcaldesa de La Puebla de Castro, quien comenta que se están utilizando tres camiones-cuba -dos con una capacidad de 26000 litros que ahora suelen realizar siete viajes al día y la tercera de 16000 que hace alguno más- para llenar los depósitos municipales. «Hemos tenido algún problema añadido porque ha habido momentos en que las aguas subían muy sucias, pero la situación se ha normalizado», explica la alcaldesa.
La situación no es tan grave como la que se vivió el pasado agosto, ya que al finalizar el mes buena parte de la presión humana que soportaba el municipio –con varios cámpines, urbanizaciones y establecimientos hoteleros muy concurridos en esas fechas- ha disminuido sensiblemente pero el tener inutilizada la toma de agua sigue generando numerosos problemas a esta localidad ribagorzana cuyo ayuntamiento buzoneaba hace ya unas fechas una carta a los vecinos contándoles el estado real del servicio y las causas por las que se había llegado a esa situación y pidiéndoles que hagan un uso responsable de los actuales recursos.
Los responsable municipales pueblenses han solicitado una entrevista con el presidente de la Confederación Hidrográfica del Ebro, CHE, Raimundo Lafuente, y están a la espera de confirmar la fecha de un encuentro en el que plantearán la necesidad de buscar una alternativa a la actual toma de agua –que podría llevarse junto a la presa donde se garantizaría tanto el agua en casi cualquier situación como su limpieza- y la necesidad de armonizar la explotación de los diversos embalses del sistema tanto para evitar la sobreexplotación de Barasona como para garantizar los usos turísticos de este embalse durante buena parte de la campaña veraniega.
Precisamente estos fueron algunos de los asuntos que abordó el alcalde grausino, José Antonio Lagüens, en su reciente encuentro con Lafuente que estaba convocado desde hace siete meses para tratar asuntos como la situación de la acequia de Santa Lucía o diversas actuaciones medioambientales en el Ésera y en el que también se habló de la situación de un embalse que se extiende así mismo por el término municipal grausino.
Lagüens, quien ha ofrecido su colaboración al ayuntamiento puéblense para trabajar conjuntamente en que no vuelva a producirse una problemática como la actual, señalaba tras el encuentro que los técnicos de la CHE habían apuntado en que estamos ante el cuarto año más seco del último siglo y que, además, el Ésera ha presentado una aportes sensiblemente menores a otras ocasiones para justificar el estado de Barasona pero recuerda el estado que presenta ahora mismo este embalse mientras que los del Noguera Ribagorzana o el recién estrenado de San salvador se encuentran en cotas «radicalmente diferentes». «Habrá que estudiar si la comunidad de regantes del Aragón y Cataluña ha tomado las decisiones correctas para evitar que se produzca en el futuro un desequilibrio tan tremendo», apunta el alcalde grausino reclamando la presencia de los pueblos afectados en la junta de riegos.
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