Secastilla se encuentra estos días ajetreada por las distintas obras que se están desarrollando en su casco urbano auspiciadas por el ayuntamiento. La remodelación de las antiguas escuelas, la reforma y acondicionamiento de las que fueron viviendas de los maestros para alojar a nuevos pobladores, la construcción de un camino peatonal que gana nuevas perspectivas sobre la monumental iglesia parroquial o la conversión del solar dejado por la ruina de una antigua casa blasonada en una plaza de uso público marcan en las últimas semanas la actualidad en este municipio de la Baja Ribagorza.
«Pienso que la más importante es la de la conversión del solar de la antigua Casa Altemir en una plaza», señala el alcalde, Ángel Vidal, quien recuerda el resto de las obras en ejecución como la conversión de la antigua escuela –cerrada desde hace bastantes años por falta de alumnos- en una sala de exposiciones y reuniones o la rehabilitación de las casas de los maestros que el ayuntamiento alquila a unos chicos jóvenes llegados de la ciudad que han elegido residir en este pueblo.
Vidal explica que también se está ejecutando la construcción de un nuevo camino peatonal por la parte trasera de la iglesia, «que era una zona bastante olvidada de Secastilla», que está permitiendo ganar para el disfrute público un entorno muy bonito con unas impresionantes vistas de la sierra de San Martín.
Los trabajos tienen un presupuesto en torno a los 250.000 euros, 100.000 para la creación de la plaza y en torno a los 50.000 para cada una de las otras obras en marcha, financiado en un 80% por la DPH y el resto con los fondos propios del consistorio.
El proyecto de la reconversión del solar de Casa Altemir se acaba de adjudicar y está previsto que los trabajos comiencen a inicios de 2017 para poder estar finalizados antes de la época veraniega mientras que las otras tres actuaciones están muy avanzadas ya que la justificación del final de obra, en los tres casos, está fijado para final de año.
Situada en el centro del pueblo, Casa Altemir fue la auténtica casa fuerte de Secastilla y sus ruinas ofrecían ahora una muy mala impresión estética a residentes y visitantes. La reforma diseñada prevé mantener algún elemento que recuerde al edificio desparecido, entre ellos el que fue su arco de entrada. «También tenemos intención, y hemos obtenido el permiso de la familia, de hacer una reproducción de su escudo y preservar una ventana enrejada buscándoles una nueva ubicación en la propia plaza», apunta el alcalde comentando que esta actuación permitirá arreglar las fachadas de las casas colindantes que han quedado al aire con el derribo e, incluso, ganar algo de anchura en la vía pública contigua «que es ahora muy estrecha y dificulta sensiblemente el acceso a la plaza de la iglesia».























