Con la llegada de diciembre, el montaje y colocación del árbol de Navidad en Graus es el aldabonazo que anuncia la inminencia de las fiestas navideñas. Desde hace ya un cuarto de siglo, este árbol que preside la Glorieta de Joaquín Costa es artificial ya que los trabajadores de la brigada municipal, que le tienen muy cogido el tranquillo a la operación, confeccionan un gran mecano vegetal sobre una estructura de metal a modo de tronco en la que van ensamblando las ramas de pinos y abetos recogidas de los desbroces de los montes de los alrededores de la localidad.
El reultado es un pseudo árbol muy aparente que sirve perfectamente a su función de predicar con el ejemplo la lección del reciclaje y del respeto al medioambiente. Es un monumento a la reutilización y los grausinos se sienten especialmente orgullosos de él durante estas jornadas navideñas. El montaje se hace bien a la vista, invitando a los ciudadanos a tomar ejemplo y ofreciendo una demostración práctica de esa necesidad de reciclar para preservar la vida en nuestro planeta.























