Los Gaiteros de Graus repiten por segundo año consecutivo como organizadores de la celebración en esta localidad ribagorzana de la fiesta más importante para los irlandeses y para los amantes de la música tradicional con raíces celtas: el Saint Patrick’s Day o Día de San Patricio.
Lo hacen en una edición más ambiciosa y extensa que la de 2016 y con el apoyo del ayuntamiento grausino y de la Escuela Municipal de Música en la elaboración de un amplio programa pedagógico, divulgativo y lúdico que arranca este jueves con la realización de diversas actividades en el IES Baltasar Gracián con contenidos geográficos, históricos, musicales o antropológicos sobre la realidad irlandesa y que proseguirá el viernes con sendas sesiones de mañana –dirigida a los alumnos del Colegio Público Joaquin Costa- y tarde-noche –abierta al público en general- del espectáculo “Seamus MacBride: una historia de canciones” con temas tradicionales que repasan los dos últimos siglos de la historia de la verde Erín.
La fiesta proseguirá el sábado con un programa que se inicia ya a las 10,30 de la mañana con la convocatoria en la Casa de la Cultura de un Taller de Música Irlandesa y, en especial, de Whistle, una pequeña flauta típica de Irlanda que es relativamente fácil de tocar y que es una muy buena piedra de toque para introducirse en los vericuetos de la música tradicional de aquel país.
Ya por la tarde, el programa proseguirá a partir de las 17,30 con un pasacalles, el “Saint Patrick’s Parade”, que recorrerá las principales calles grausinas animado por la música interpretada por los Gaiteros de Graus y los músicos de la Cobla Ribagorzana y que concluirá en el Café Dintel donde, a partir de las 19, se ha programado un espectáculo de “Cèilidh Ceól”; esto es, la interpretación de canciones típicas del repertorio irlandés a las que se suelen sumar todos los asistentes.
El Saint Patrick’s Day grausino tendrá como colofón el concierto que ofrecerá la banda “La Ruta de las Estrellas” a partir de las 23,30, también en el Café Dintel, poniendo así punto y final a un festejo que aspira a convertirse en una cita clásica en el calendario festivo de la villa ribagorzana.





















