Se ha convertido desde las primeras ediciones de la fiesta en el aldabonazo que anuncia la celebración de Redolada: el Centro Excursionista Ribagorza organiza una excursión senderista desde Graus hasta el núcleo anfitrión que abre siempre el programa festivo y que actúa como desencadenante de la conmemoración.
Este año no fue una excepción e incluso se superaron los niveles de participación de ediciones anteriores ya que eran un centenar largo, más de ciento diez, los excursionistas que arribaban a la zona de la fuente de Torrelabad donde los anfitriones les esperaban para ofrecerles un sabroso almuerzo de bienvenida a base de huevos fritos y longaniza.
La excursión se había iniciado minutos después de las ocho de la mañana y arrancó con un grupo de unos ochenta senderistas que se dieron cita en la grausina Glorieta de Joaquín Costa y que se vieron obligados a modificar el trayecto originalmente previsto por las huertas del Isábena hacia la pasarela que cruza el río en dirección al núcleo abandonado de Portaespana ya que las riadas de los últimos días la habían inutilizado temporalmente. La alternativa fue la de cruzar por el puente de La Pascasia y tomar desde allí el camino tradicional al núcleo, algo más largo que la ruta pensada en principio.
Una circunstancia que no supuso mayor inconveniente que alargar unos minutos una animada excursión desarrollada en un excelente ambiente de camaradería y a la que se fueron sumando nuevos participantes durante su desarrollo, sobre todo tras la llegada a Capella, hasta superar de largo el centenar de integrantes.
Tres horas y media después del inicio, los senderistas eran recibidos por los habitantes de Torrelabad que les ofrecieron el citado y reparador almuerzo iniciándose así de manera oficial una festividad de Redolada que estuvo marcada por la alta participación en todas las propuestas programadas y por el excelente clima tanto físico como humano.























