Con el fin del curso, los escolares grausinos recuperan este miércoles una de las costumbres más queridas de entre las numerosas tradiciones preservadas en esta histórica villa ribagorzana. El reparto del “Papelón” entre los jóvenes estudiantes vuelve a llenar de magia y fiesta una jornada -la del comienzo de unas vacaciones que se inician ahora- ya de por sí gozosa para los escolares. Y es que el reparto del papelón es una celebración característica del fin de curso en esta localidad ribagorzana que no tiene una equivalencia en otras localidades aragonesas.
Un envoltorio de papel repleto de golosinas y pastas –de ahí el nombre de “Papelón- es el regalo que Graus ofrece a todos los alumnos de Infantil y Primaria como reconocimiento al esfuerzo que han hecho durante todo el curso y certifica la llegada de las vacaciones veraniegas.























