31 bebés pesados en la fiesta de la Virgen de Torreciudad

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Monseñor Ángel Pérez Pueyo, obispo de la diócesis de Barbatro-Monzón, presidió este domingo los actos de la festividad de Nuestra Señora de los Ángeles de Torreciudad, que se celebra el domingo posterior a la festividad de la Asunción de Santa María. El alcalde de Secastilla, Ángel Vidal, en representación del municipio en el que se ubica el santuario, presentó a mons. Pérez una reliquia del beato Florentino, obispo mártir de Barbastro; éste la entregó al rector de Torreciudad, Pedro Díez-Antoñanzas, para que sea expuesta a la veneración de los peregrinos.
En la homilía que pronunció en la misa, mons. Pérez agradeció la presencia de los parroquianos de Bolturina-Ubiergo, Secastilla y La Puebla de Castro, encabezados por su párroco, mosén José Mairal. Explicó una expresión que le es muy querida, “que un santuario es como la marca blanca del cielo”, y recordó que “la fe de nuestros antepasados, que enseñaban a sus hijos a decir papá y mamá primero con minúsculas y luego con mayúsculas, encauza el amor a la Virgen como camino para llegar a Dios”.
Al término de la celebración, las familias recorrieron en procesión desde el templo hasta la antigua ermita el sendero de los Dolores y Gozos de San José. Mientras rezaban el Rosario, acompañaron a la imagen peregrina de la Virgen de Torreciudad, réplica de la original, adornada con flores y colocada sobre unas andas de madera. Al llegar cantaron los Gozos de la Virgen de Torreciudad y ofrecieron productos de la tierra.
Después, el obispo recibió a las familias para introducir a los bebés que ofrecían a la Virgen en una canasta de mimbre colocada en uno de los brazos de una antigua balanza. Los padres igualaban el peso de la criatura en el otro brazo con productos de sus lugares de origen. Este año participaron familias de las cercanas poblaciones de Artasona, Barbastro y Huesca. También acudieron veraneantes en la zona procedentes de Madrid, Barcelona, Valencia, Pamplona, Bilbao, Zaragoza, San Sebastián, Molinos (Teruel) y la pequeña Angie, residente en Londres. En total 31 bebés, 17 niñas y 14 niños, con edades comprendidas entre los 20 días de vida del oscense Ignacio y los 12 meses del barcelonés Pablo.
En esta ocasión, la antigua balanza pesó aceite, tomate rosa de Barbastro, arroz, sidra, vino, jamón, cava, arroz, sandías, melones, patatas y varios productos de huertas aragonesas y catalanas. Estos alimentos se distribuyen entre familias necesitadas de la zona en colaboración con Cáritas Diocesana de Barbastro-Monzón. Los actos terminaron con el popular reparto de “La Caridad”, piezas de torta elaborada en el horno de Secastilla y vino elaborado en la pedanía de Ubiergo y servido en porrones.

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