Dicen que la música suprime barreras y derriba fronteras. Nada más cierto; en estos tiempos de pandemias y de obstáculos para la libre circulación nacional e internacional, la formación ribagorzana DURME, especializada en la música y la danza sefardí del siglo XV, rompió impedimentos y protagonizó el pasado día 11 una brillante actuación en la Cerdaña francesa ante un público entregado que llenó por completo un aforo que se quedó pequeño por la demanda y el interés despertado entre nuestros vecinos del norte por la propuesta musical de esta formación que recupera un legado artístico, desgraciadamente, todavía muy poco conocido más allá de puntuales piezas que han pasado al acervo popular como herencia de la tradición judía hispánica.
Las medidas de seguridad sanitaria que son obligadas, literalmente, en todo el mundo no enfriaron el entusiasmo de los asistentes ante una propuesta muy atractiva que, con su mezcla de música y danza, está recibiendo unánimes elogios allí donde ha sido presentada.
Como señalan sus integrantes, DURME nació para mostrar un recorrido por las pasiones con el objetivo de aunar el lenguaje de la danza contemporánea y la música española y sefardí: «un marco fascinante de luces y sombras donde habitan los espíritus del pasado así como el impulso renovador del Arte más actual».
A partir de esa idea, el espectáculo se ha ido desarrollando en distintos formatos, siendo el aspecto musical el protagonista la nueva andadura del grupo formado en la actualidad por Ana Gloria Corellano a la voz, Enrique Lleida al piano, Fernando Lleyda al clarinete y saxofón y Santiago Lleida al cajón flamenco.
A partir de la mezcla de culturas existentes en el siglo XV en España, estos excelentes músicos han procedido a la búsqueda de melodías que han permanecido resguardadas a lo largo de estos cinco siglos en distintos puntos de la geografía. Culturas como la árabe, cristiana y judía les han llevado a investigar y crear un lenguaje nuevo y personal, adquirido a través de los años de su extenso bagaje musical.
Ello les ha permitido reunir un repertorio que recoge desde las nanas cantadas por madres sefardís en puntos tan dispares como Argentina o Israel a peteneras cantadas en los Balcanes donde llegó la mezcla de la cultura sefardí y gitana, o melodías árabes (zejel) que llegaron al sur de España desde oriente. Melodías antiguas transformadas en la música más actual, fresca, con armonías originales y tintes de jazz.
Así mismo, los componentes de DURME han participado en diferentes agrupaciones, que les han llevado a actuar en conjunto o separadamente por toda la geografía española, europea, americana y africana.
Todos ellos son profesores de Conservatorio o realizan funciones de catedráticos y forman parte regularmente de la Red Aragonesa de Espacios Escénicos, habiendo grabado con grupos como Gradus Jazz, Grooveland Trío, Llave de paso, Banda sinfónica de Aragón, proyecto de producción de cooperación cultural con Marruecos 2018…





















