En una jornada marcada por la incertidumbre y la preocupación, que se va a mantener en los próximos días, los alumnos de 3 años ribagorzanos volvían este lunes a clase después de medio año de ausencia de los centros escolares. Una vuelta que se consumaba con elevadas dosis de ilusión, pero también de nervios e intranquilidad, sobre todo entre muchos de los padres que acompañaban a sus hijos en esta primera jornada lectiva del curso 2020-2021.
Como en el resto de Aragón, los centros escolares de la comarca han diseñado un retorno escalonado con la incorporación gradual en los días sucesivos de los diferentes grupos de edades para ir evaluando la situación generada por el regreso a las aulas. Rompían el fuego los alumnos de tres años que en colegios como el de Graus también han ido llegando gradualmente en grupos de entre 8 y 10 cada hora para ir escalonando las arribadas y no generar colapsos en los accesos. Y, como era de esperar al no ser ésta una educación obligatoria, se producían algunas bajas ya asumidas por los responsables del centro porque varios padres habían anunciado previamente su renuncia a escolarizar a sus hijos, al menos en estos primeros días.
Los equipos directivos de los colegios ribagorzanos llevan todo el verano preparando los planes de contingencia para tratar de garantizar la máxima seguridad en el comienzo de este extraño curso escolar pero se han encontrado con que las últimas instrucciones del departamento de Educación llegaban el pasado 27 de agosto y que, en algunos aspectos, debían adaptar los planteamientos y disposiciones previstas en unos horarios maratonianos de trabajo en que se ha hecho una especial incidencia en el diseño espacial y adecuación de las aulas para garantizar las distancias de seguridad y en el de los protocolos de entradas y salidas para evitar aglomeraciones. También se ha prestado mucho interés al tema del comedor escolar, un servicio para el que centros como el grausino han comprado tableros y vajillas irrompibles para permitir que se pueda prestar en las distintas aulas y no tener que utilizar espacios comunes en los que es más difícil mantener las distancias de seguridad.
«Es una vuelta complicada y somos conscientes de la sensación de incertidumbre en que viven las familias esta reapertura de los colegios pero estamos intentando, en la medida de nuestras posibilidades, generar las condiciones más seguras posibles para el desarrollo del curso escolar», señalan los responsables del Colegio Público “Joaquín Costa” de Graus.
El dato anecdótico de la jornada lo ha puesto el CRA Alta Ribagorza que en las últimas jornadas ha visto notablemente aumentada su matriculación, posiblemente por la llega de nuevos pobladores que huyen de los espacios masificados del mundo urbano.























