Agentes de Protección de la Naturaleza, miembros de la Patrulla oso del Gobierno de Aragón y el Seprona certificaban la tarde del domingo la muerte de la osa Sarousse en el valle de Bardaji. La muerte se producía como consecuencia del disparo de un cazador, que alegaba actuar en defensa propia. La necropsia está siendo realizada por técnicos del Gobierno de Aragón y el Seprona se ha hecho cargo de la investigación.
Tras permanecer declarando hasta pasada la una de la madrugada en las dependencias de la Guardia Civil como responsable subsidiario y presidente del coto municipal en que ocurrieron los hechos, el alcalde del Valle de Bardají, José María Raso, confirma que el cazador que abatió este domingo a la osa Sarousse es un vecino de la zona «que se encuentra muy afectado por lo ocurrido y en una situación de gran nerviosismo».
Raso defiende la versión del implicado ya que, apunta, «se ha demostrado que los tres tiros se han disparado de frente y a corta distancia, desde muy cerca, y que fue una acción en defensa propia». El alcalde, que no participaba en esta batida, comenta que, según le han explicado sus integrantes, acababan de soltar los perros e iniciar el ojeo cuando uno de los canes marcó una presa e inmediatamente se sumaron otros con sus ladridos. «Al final se juntaron dos realas frente a una cueva, lo que explica lo que ocurrió después porque los perros siempre tienden a rehuir la presencia del oso, lo que advierte a los cazadores, pero al encontrarse tantos juntos se envalentonaron».
Los resacadores vieron salir del cubil un animal que tomaron por un jabalí grande y empezaron a seguirlo desde lejos, observando cómo se dirigía hacia el punto en que se encontraba uno de los puestos de caza. «Al llegar allí, el animal se percató de la presencia de un cazador e, irguiéndose sobre las patas, comenzó a arrancar hacia él, no quedándole más remedio que dispararle», comenta Raso señalando que, a pesar de que la presencia de Sarousse no era infrecuente en la zona, en las últimas semanas no habían tenido constancia de ella.
El alcalde recuerda que los hechos han ocurrido en la que se conoce como Partida de Margalida, en la zona ubaga del monte, y que la osa siempre había estado al otro lado, en el solano, «por lo que nadie se esperaba que pudiera aparecer por donde estaba discurriendo la batida y ha pillado a todo el mundo por sorpresa».
Por su parte, Jesús Guitart, el alcalde del municipio vecino de Beranuy que ha sido visitado en reiteradas ocasiones por Sarousse donde ha ocasionado numerosos daños, resalta la peligrosidad de los plantígrados y se muestra crítico con la manera de llevar la política de suelta de osos. «Podemos estar de acuerdo o en desacuerdo con su suelta, pero no deja de ser muy preocupante que no exista casi ningún tipo de control sobre su paradero y movimientos, lo que supone un grave peligro para las gentes que vivimos en la zona», reflexiona este edil en cuyo municipio la osa Sarousse dejó rastro de ataques a ganados y colmenas e, incluso, atemorizó a varios de los residentes al dejar sentir su presencia muy cerca de viviendas habitadas.
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