El primer fin de semana de Pirineos Sur 2025 ha cerrado con las potentes actuaciones de Ara Malikian y Maika Makovski. Y en estos cuatro días de festival ya han asistido más de 11.000 personas para disfrutar también de los shows de Los Tigres del Norte, Puro Relajo, Michael Kiwanuka, Natalia Lafourcade y Toquinho. Unas cifras que la organización valora muy positivamente y que auguran más éxitos con las propuestas de la próxima semana, algunas de las más esperadas de esta edición: Manu Chao, Amaia y Viva Suecia. De hecho, ya hay dos jornadas que han anunciado sold out (19 y 10 de julio) y se espera anunciar próximamente el de Manu Chao.
Con las últimas luces sobre el pantano de Lanuza -una de las estampas más emblemáticas de este festival-, se ha presentado sobre el escenario flotante por primera vez Maika Makovski, con su nuevo y aplaudido trabajo, «Bunker rococó». La artista es una guitarrista fabulosa y bien conocidos son sus potentes directos, pero con este nuevo disco y gira ha pretendido dar un nuevo enfoque, añadiendo elementos más electrónicos: un cruce entre PJ Harvey y St. Vincent. Y la apuesta le ha salido rematadamente bien.
Todo el arranque de su show se ha centrado casi exclusivamente en sus nuevas composiciones: «Muscle cars», «A.I», «Exotic ingredients», «The brotherhood»… La artista sabe que posee un gran material entre las manos. Aunque prácticamente ha interpretado el álbum entero, tras este primer tramo ha intercalado temas de varias de sus etapas, y también su trabajo a la guitarra y al piano. Lo que no varió fue su banda de acompañamiento, con percusión, guitarra, bajo y cuerdas todo el rato dando soporte a Makovski. Y, caracterizada con una peluca decimonónica, se ha adueñado del escenario para acabar con la energía y potencia de «Language» y «Lava love».
Ara Malikian ha firmado esta noche su tercera visita a Pirineos Sur (la primera fue en 2015 y la segunda en 2022) con el mismo resultado que siempre: un derroche de virtuosismo, una presencia escénica arrolladora y una exultante respuesta de los asistentes. En esta ocasión, el músico libanés regresó a Lanuza para presentar su nuevo trabajo, «Intruso», toda una declaración artística que aborda asuntos como la pertenencia, la búsqueda de la identidad y la necesidad de tender puentes entre las diferentes sociedades: muchos de los temas que siempre ha abordado este festival.
Su destreza con el violín continúa intacta, al igual que su capacidad de hipnotizar al público. Cuando Malikian agarra su violín se entrega con alma y se siente. De igual modo, ha encandilado a Lanuza con los diversos monólogos que lanza; es un animal de escenario total. Rock, música balcánica, cubana… Su capacidad para sintetizar géneros con su talento es exquisita. De la misma manera que fue su despedida: paseando entre el público mientras, acompañado al piano a la distancia, entonaba una de las canciones más hermosas y conciliadoras que han sonado en lo que llevamos de festival: «Nana arrugada».



















