La sobrina responsable del cuidado de Don Quijote, aquella muchacha que “no llegaba a los veinte” con un IPhone y una pompa de chicle o un grito de “mil veces no” tatuado en una pared al paso del río Vero son algunos de los rastros que ha dejado el Festival de Fotografía Emergente en las calles de Barbastro (BFoto) tras este fin de semana. Este encuentro, que apuesta por la gente que cree en lo que hace y quiere contarlo, ha celebrado el grueso de sus actividades durante los pasados 19,20 y 21 de agosto mediante la organización de exposiciones, charlas, un cine de verano y dos catas de vino del Somontano.
Durante estas jornadas, el certamen se ha desarrollado con enorme participación ciudadana y ha convertido a la capital de la comarca oscense en un epicentro cultural donde los amantes de la fotografía han podido encontrar una gran variedad de iniciativas fotográficas. Por ello, la Asociación Fotográfica y de la Imagen de Barbastro (AFIB) – impulsora y organizadora del evento – hace un balance “plenamente satisfactorio” de este arranque del festival. Asimismo resaltan el aumento de propuestas recibidas durante esta edición: un total de 251 trabajos, de 40 nacionalidades diferentes en la categoría Emergentes y otros 149 en la apartado Open-Gran Formato.
Oportunidad para conocer la mirada de los fotógrafos emergentes
Desde el reportaje estricto hasta la búsqueda identitaria personal o la magia fotográfica retratada en un trayecto en ferry, las nueve propuestas inauguradas dentro del apartado Emergentes “han descrito mundos, narrado historias o buscado ese lado inaprensible de la realidad que solo la fotografía puede sublimar”, destacan desde Afib.





















