Se celebra a primera hora del último domingo 25 de septiembre.
En primer lugar, al hacer discurrir la prueba por un paisaje extraordinario, recorriendo parte del Valle de la Garcipollera y el Camino de Santiago.
El ambiente cercano al corredor, dando facilidades para la inscripción, obsequiando con numerosos regalos y recuerdos y ofreciendo también para los acompañantes la degustación de productos y una comida popular hace posible la fidelización de cientos de atletas.
La originalidad de los trofeos, artesanos, únicos y muy deseados y el no ofrecer premios en metálico aseguran el carácter popular de la prueba. Respondiendo al gran auge que los andarines están cobrando en nuestra zona, se celebra una prueba paralela para marchadores de 14 km que discurre por el Camino de Santiago.
Un día de fiesta, un día de deporte, de convivencia y de turismo en unas fechas alejadas de la gran temporada de invierno o verano. Un día para disfrutar de nuestros valles, de nuestro Camino y de nuestra gente.























