Dos miembros del Club Montisonense de Montaña, en la cumbre del Monte Cervino

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El pasado 12 de agosto a las 11.30h dos miembros del Club Montisonense de Montaña, celebrando su 10º aniversario, conseguían hacer cima en la cumbre del Monte Cervino llamado también Matterhorn a 4.478m de altitud, situado en pleno corazón de los Alpes.

Se ha escrito más sobre su piramidal roca que sobre cualquier otra montaña del mundo. Geológicamente ésta montaña está aislada del resto haciendo que se reconozca fácilmente, se yergue de forma esbelta entre el resto de cimas circundantes, tiene forma piramidal con cuatro aristas, “llamada la montaña perfecta”, no solo atrae por su forma, sino también por su dificultad, no en vano fue uno de los últimos cuatro miles en ser ascendido en los Alpes.

Pico soñado por cualquier alpinista, su dificultad en ascenderla hace que se emprenda esta escalada con mucho respeto y temor. Surgen las dudas, preguntas y emoción cuando miras hacia arriba pero hemos venido aquí para intentarlo. No solo es una ascensión, es la historia montañera más grande vivida, un año de preparación física y técnica, mucho tiempo empleado, dedicación en prepararnos en Pirineos, obtener toda la información posible, controlar la meteo durante el mes anterior, un gran esfuerzo económico, pero sobre todo hemos puesto mucha ilusión.

Unos días antes habíamos intentado ascender por la Arista del Leone en la parte italiana junto a nuestros amigos y compañeros de cordada Ramón Berdala, Jorge Cardo y Juanma Delgado. Después de haber escalado hasta el refugio Carrel situado a 3.835m (llegar el refugio ya es todo un éxito) al día siguiente a las 3,30h salíamos hacia la cumbre, escalamos aproximadamente 200m, (la salida, quizás una de las paredes con mayor dificultad, fue muy estresante ya que las cordadas que estaban detrás no tenían paciencia de esperar y se fueron entrecruzando sus cuerdas con las nuestras, era como si de una competición se tratara cuando se da el pistoletazo de salida) en la cabeza algo nos decía que no sería posible ese día hacer cumbre ya que íbamos con bastante retraso conforme al resto de cordadas y el tiempo se nos echaba encima, tomamos la dura decisión de retirarnos y emprender el descenso. La cordada de Juanma y Jorge continuaron hasta el Pico Tyndall 4.241m y su cresta llegando hasta el collado anterior a cumbre (una lástima porque estaban muy cerca). Por falta de días nuestros compañeros se tienen que volver a sus casas, nosotros conforme íbamos descendiendo ya estábamos fraguando el siguiente ataque a cima, esta vez seria por la arista HÖRNLI en la parte Suiza.

Sin pensarlo dos veces ya estamos preparando la estrategia para afrontar la nueva escalada. Rápidamente nos trasladamos a la población suiza de Täsch, pequeño pueblo antes de Zermat y desde aquí en teleférico hasta Schwarzsee a 2.552m para comenzar a caminar hacia el refugio Hörnli, 3.260m (700m de desnivel) a partir de aquí ya da comienzo la escalada, duro en sus primeros metros, una pared vertical, este primer tramo está equipado con cuerdas fijas, siguen tramos muy expuestos de trepadas y escalada hasta el refugio Solvay a 4.000m llevamos ya otros 740m de desnivel. Las fuerzas empiezan a fallar, el tiempo se echa encima, deberíamos haber llegado antes para poder continuar con éxito hasta la cumbre, tomamos la decisión de quedarnos a dormir en el refugio Solvay.

A la mañana siguiente cuando rompe el alba nos equipamos para afrontar los 478m que nos quedan de escalada hasta la cumbre. Este tramo es el de mayor dificultad, la primera parte de escalada, la llamada placa Moseley de IVº+ al principio de la mañana sin haber calentado, escalando con botas y con lo poco que habíamos desayunado se hace con bastante dificultad, pero lo vamos superando poco a poco, miramos con recelo a lo lejos y vemos algunas cordadas que están bastante arriba, pero mejor concentrarse en lo que tenemos delante para no hacer sufrir demasiado a la mente. Vamos ganando altura, los abismos son sobrecogedores, mejor no miramos hacia abajo y seguimos escalando hasta llegar al hombro(Schulter 4.250m) donde son necesarios ponerse los crampones, hacemos un respiro y continuamos ya por terreno mixto, entre roca y nieve trepamos y seguimos trepando, hasta que la arista nos saca a la imponente cara norte, el desnivel es de 45º la nieve está muy buena y podemos clavar el piolet con contundencia, esto psicológicamente nos da un cierto respiro y seguridad, aquí la mente trabaja tanto o más que el físico. Los puntos de anclaje cada vez alejan mas, un mínimo descuido.. un mínimo fallo.. en fin, son cosas que no se pueden permitir, no podemos dejar que la mente se relaje, seguimos ganando lo últimos 100m vemos el santo que hay sobre la cima, San Francesco, la emoción, las lágrimas, los nervios, las sensaciones vividas en estos momentos no se pueden describir con palabras, hay que vivirlo.

Nuestro sueño se hace realidad, hemos conseguido llegar a la cumbre más emblemática de los Alpes, Pico CERVINO. Tanta dificultad, sufrimiento, estrés, nervios, cansancio, para unos minutos gloriosos, pero superado con creces por estos minutos vividos aquí arriba. Ahora toca preparar el descenso igual o más peligroso que el ascenso, montamos un rapel tras otro y así hasta que la arista nos deja progresar en ensamble e ir descendiendo y destrepando con mucho cuidado, no nos podemos permitir un error. Llegamos de nuevo a la cabaña Solvay, son las 18h, demasiado tarde para continuar hacia el refugio Hörnli así que nos vemos obligados a pasar otra noche en esta pequeña cabaña de emergencia. A la mañana siguiente continuamos con un primer rapel de descenso y después toca destrepar y así hasta la última pared que hay que volver a montar el último rapel para poner los pies en terreno firme, ahora sí que podemos celebrar nuestro éxito, el Cervino nos ha dejado conquistarlo.

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