El CIET da a conocer su trabajo a los truficultores

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El Centro de Investigación y Experimentación de Truficultura (CIET) protagonizó este pasado jueves una interesante jornada divulgativa sobre el trabajo que se lleva a cabo en sus instalaciones de Graus. A través de una video conferencia emitida por el canal de YouTube de la Diputación Provincial de Huesca, que tuvo un más que notable seguimiento, sus responsables acercaron a los asistentes telemáticos las diferentes líneas de actuación que se llevan en este Centro que está teniendo un interesante papel como elemento dinamizador de la economía del mundo rural altoaragonés desde su apuesta por el cultivo de la trufa y la recuperación y revalorización de terrenos de labranza poco aptos para otro tipo de producción.
El programa se inició con unas palabras de bienvenida del grausino Roque Vicente, el diputado que preside la Comisión de Desarrollo y Sostenibilidad de la DPH, con las que recordaba la andadura de estas instalaciones inauguradas en 2009 y, en buena parte, protagonistas de relanzamiento de una truficultura en el Alto Aragón que cuenta en la actualidad con más de 1.500 hectáreas de cultivo y la implicación directa de 370 truficultores. Vicente abundó en la implicación en este proyecto de la DPH y su colaboración con el sector privado y con colectivos como la Asociación de Recolectores y Cultivadores de Trufa de Aragón para garantizar la pervivencia de este CIET que, recalcó, «ofrece y seguirá ofreciendo muy importantes resultados para el desarrollo del mundo rural».
Tras esta bienvenida, la jornada se abrió a la intervención de Eva Gómez Molina, técnico en truficultura del CIET, y de Sergio Sánchez, investigador del Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria, CITA. Ambos, explicaron los diferentes servicios que se prestan desde el Centro, desde el asesoramiento a truficultores, pasando por el análisis de trufas, el de plantones micorrizados, la detección de micorrizas de Tuber melanosporum en plantaciones o la evaluación del estado de micorrización de las mismas, entre otros. En concreto, Gómez se centró en la explicación de las tareas que se llevan a cabo desde el CIET –formación, investigación aplicada, asesoramiento a truficultores y apoyo a las subvenciones de la DPH-, explicó pormenorizadamente los servicios que ofrece el Centro al sector y habló también sobre la situación actual de la provincia de Huesca en cuanto a plantaciones truferas y las nuevas posibilidades que se abren en comarcas que hasta ahora tenían escasa tradición trufera.
Por su parte, Sánchez expuso las diferentes líneas de investigación en las que están trabajando conjuntamente en la actualidad CIET y CITA y las que están empezando a desarrollar en los últimos tiempos, como la calidad de planta de vivero, los microorganismos asociados, los aportes, el tratamiento de la flora arvense o el acompañamiento con plantas aromáticas.
«La jornada tuvo muy buena aceptación, con bastantes preguntas en directo en el chat de YouTube por parte de los asistentes sobre el manejo de las plantaciones, la conservación de la trufa o las investigaciones futuras», comenta Eva Gómez, muy satisfecha con esta experiencia que espera repetir en el futuro.
En otro orden de cosas, la DPH participa en el proyecto europeo H2020 Intact en torno al uso sostenible de la trufa, que tiene como objetivo el intercambio temporal de personal investigador para conocer distintas ex es un proyecto con una duración de cuatro años y que tiene diecisiete beneficiarios entre los que figuran el CITA y el CIET, además de la empresa grausina Aragotruf, dedicada al viverismo, la truficultura y la venta de trufa y productos trufados. Otras entidades españolas participantes en este proyecto son la universidad de Málaga y el Centro Tecnológico Forestal de Cataluña.
El proyecto tiene como objetivo tanto establecer una red de personal de investigación e innovación en el uso sostenible de trufas silvestres y cultivadas como profundizar en el pretratamiento, la conservación y el procesamiento de las trufas. Igualmente abordará aspectos relacionados con el marco jurídico y normativo para establecer una legislación de trazabilidad para cada país involucrado y con las reglas sobre la recolección de trufas silvestres en Europa.

Investigaciones sobre truficultura en el CIET
La jornada pretendía abundar ante los profesionales del sector en los trabajos que se plantean en el marco del Convenio DPH-CITA-Comarca de la Ribagorza-Ayuntamiento de Graus, para ser realizados en el CIET, que van encaminados, en general, a dar respuesta a las demandas del sector en sus problemas con hongos competidores, o en sus preguntas sobre sustratos para aportes y para la gestión de malas hierbas. Otras líneas de actuación se centran en las oportunidades de estudiar diversos factores que afectan al cultivo como la fertilización tradicional (química) y la biofertilización (con microorganismos), así como en aprovechar la capacidad del equipo del Centro grausino para investigar sobre la ecología reproductiva de la trufa mediante sexaje de micorrizas.
Se ha estudiado el efecto de la técnica de los «nidos truferos» (aportes localizados de sustrato) en la calidad de la trufa y se ha comprobado un efecto positivo sobre la forma de la trufa, una mayor profundidad del hongo y menores daños por el insecto plaga conocido como escarabajo de la trufa. Por el lado negativo se comprobó que la efectividad de esta técnica va asociada al uso de riego.
Una segunda línea de investigación está relacionada con el estudio de la comunidad de microorganismos que cohabitan con la trufa negra. En este sentido, se ha reunido una colección de más de 300 cepas de microorganismos autóctonos encontrados en el interior o en la superficie de la trufa. Se han seleccionado los microorganismos más prometedores y se han testado en vivero para evaluar si mejoraban la micorrización de las plantas simbiontes de la trufa.
La tercera línea en la que se está trabajando trata de afrontar los problemas que causan las malas hierbas en las plantaciones truferas jóvenes. Se ha evaluado el efecto de aplicar glifosato sobre la micorrización de las plantas truferas jóvenes y, también, el del glifosato sobre la capacidad de las esporas de trufa para germinar y formar nuevas micorrizas. Las dosis más altas de glifosato mostraron efectos negativos sobre este último aspecto, aunque no sobre el primero. Dada la polémica que suscita su uso en agricultura, se está diseñando un sistema alternativo, basado en acolchados hídricos (hidromulching) que se pretende probar próximamente en campo en colaboración con la doctora Alicia Cirujeda del CITA.
Siguiendo con las problemáticas del cultivo en campo, la cuarta línea de investigación del CIET trata los problemas causados en las plantaciones por los hongos micorrícicos contaminantes. Estos hongos son autóctonos de nuestros suelos y más abundantes en sitios que antes de plantar tenían abundante presencia de arbolado forestal o plantaciones truferas fallidas. Se ha planteado probar varias técnicas como quema in situ de tocones, tratamiento del suelo con productos fungistáticos aceptados en agricultura ecológica o cultivos de herbáceas en las parcelas antes de plantar.
Una quinta línea está enfocada a la mejora de la calidad de micorrización de los plantones de vivero, que son uno de los aspectos clave para el éxito de la plantación trufera. En este sentido se está ensayando el uso de fertilización en el vivero, que ha mostrado un efecto positivo si se usa moderadamente, pero negativo cuando la fertilización es muy fuerte. También se han ensayado y comparado diferentes sistemas de inoculación, variando la forma de poner en contacto la raíz con las esporas de la trufa.
Siguiendo con los ensayos de vivero, una sexta línea de actuación estudia los tipos reproductivos de la trufa en vivero y en campo. En hongos, los tipos reproductivos son el equivalente a los sexos en animales y plantas. Se sabe que la trufa tiene dos tipos reproductivos, y las dinámicas espaciales y temporales de estos tipos influyen en la reproducción del hongo y los rendimientos de las plantaciones. En el CIET se está evaluando si los dos tipos reproductivos son capaces de convivir en un mismo plantón durante los dos años que están en el vivero.
Finalmente, se está iniciando una nueva línea de investigación para evaluar la compatibilidad de combinar en una misma parcela el cultivo de trufas con el de plantas aromáticas y medicinales como la lavanda que dirige la doctora Juliana Navarro del CITA.

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