La Concejal de Desarrollo del Ayuntamiento de Barbastro, Sonia Lasierra, presenta esta mañana en rueda de prensa la 9ª edición de El Desván, desembalaje de antigüedades que se celebra este fin de semana en la Feria de Barbastro.
El certamen sigue un año más con su tendencia al alza, y contará este año con 30 expositores (uno más que en la pasada edición) que ocuparán los 2.000 m2 del pabellón. Unas cifras que suponen el récord en la historia de esta feria y que la posicionan como una cita de referencia del sector de las antigüedades en la zona noroeste de la península. De los 30 expositores participantes, el 20% proceden de la provincia de Huesca, 20 % de Barcelona, otro 20% de Francia, un 17% de la provincia de Zaragoza, el10% de La Rioja, y un 3% de Soria, Navarra y Castellón, respectivamente. Como en anteriores ocasiones, el desembalaje mantiene el reconocimiento de “Certamen Internacional a efectos aduaneros”, concedido por el Ministerio de Economía y Competitividad, debido al alto porcentaje de expositores internacionales.
Una de las principales novedades de esta edición es la ampliación de la duración de la feria, que por petición de los expositores se ha aumentado a dos jornadas de celebración: el sábado en horario de tardes, 16:30 a 20:30, y el domingo en jornada partida, de 10:30 a 14:30 y de 16:30 a 20:30. La entrada será gratuita.
El Desván supone un punto de atracción de visitantes a Barbastro ya que, según los sondeos realizados en anteriores ediciones, más del 65% de visitantes del certamen proceden de fuera de la comarca de Somontano.
Los desembalajes y las antigüedades siguen estando de máxima actualidad en tendencias de decoración, y su compra se considera una buena inversión puesto que la calidad, los materiales y su manufactura se revalorizan con el paso del tiempo.
Los desembalajes son un formato de venta de antigüedades en auge que cuenta cada vez con más seguidores: las piezas se exponen directamente descargadas de los camiones, y pueden encontrarse piezas restauradas y sin restaurar. El valor de las piezas lo determina su carácter irrepetible, su originalidad, su rareza, su origen, los materiales de fabricación y su estado de conservación. Y aunque cada pieza tiene sus particularidades, algunos expertos estiman que una antigüedad puede revalorizarse en torno a un 10% anual. Lo mejor es invertir en piezas de calidad cuyo precio se mantendrá más estable en épocas de crisis, así como en muebles anteriores al segundo tercio del siglo XIX, ya que al ser manufacturados son únicos y tienen más valor.




















