El arte ha encontrado su espacio entre montañas. El ‘Festival Mur-Muro, arte con la calma’ ha transformado el municipio de Montanuy en un auténtico museo al aire libre, donde cada mural se convierte en un susurro que cuenta historias, transmite emociones y rescata la esencia de los pueblos del Pirineo ribagorzano.
Hasta el momento, el festival ha revivido con colores y creatividad las paredes de cinco de sus núcleos —Aneto, Forcat, Ginaste, Montanuy y Noales—, dando lugar a diez murales de gran formato que reflejan el alma del territorio: su gente, su paisaje, sus tradiciones y su forma de vida.
Ahora, gracias a la publicación de un mapa temático, estos murales se conectan en una ruta cultural que invita a ser recorrida con calma, como un mapa del tesoro que guía al visitante no solo hacia las obras de arte, sino también hacia el descubrimiento de los pueblos, sus historias y su naturaleza.
Cada mural —creado por artistas urbanos de prestigio como Pablo Astraín, Wedo Goás, Slim Safont, Tope Rodríguez, Jofre Oliveras, Mateu Targa, Irene López León y Anna Repullo— es una obra viva. A través de códigos QR del mapa, los visitantes pueden acceder a los relatos personales y colectivos que se esconden tras cada trazo: pastores, mujeres rurales, caminantes de cumbres, memorias de infancia, oficios y formas de resistencia frente al abandono. Toda son escenas que invitan a detenerse, a mirar con otros ojos, a valorar el ritmo sereno y auténtico de la vida rural.

Más que un festival: una experiencia que permanece
Este proyecto, impulsado por el Ayuntamiento de Montanuy, en coordinación con Binòmic Art & Media, pretende ser un atractivo más para la dinamización cultural y turística durante todo el año.
El nuevo mapa no solo propone una ruta muralística: también incluye senderos circulares para explorar el entorno natural, uniendo cultura y paisaje en una experiencia completa y respetuosa con el territorio. Por el momento este se puede conseguir en la web, en el Ayuntamiento y en la oficina de turismo.
Desde el consistorio, animamos a todos los visitantes a descubrir y recorrer esta ruta de murales, a perderse con calma por las calles de nuestros pueblos y dejarse sorprender por las historias que cuentan nuestros muros. Es una invitación abierta a mirar, a escuchar, y a conectar con la vida que late en cada rincón de este valle.
Mur-Muro no termina con el verano: sus murales siguen ahí, disponibles todo el año para quien quiera dejarse sorprender. Son una invitación a descubrir los pueblos con otra mirada, a recorrerlos sin prisas, y a dejarse envolver por ese murmullo que aún hoy recorre sus muros.





















