Incendio entre Pueyo de Marguillén y Torres del Obispo

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Una chispa producida por el choque de las cuchillas de una cosechadora con una piedra puede estuvo detrás del incendio que se declaraba este viernes las cinco de la tarde en la finca conocida como “Casa Roya”, entre las localidades de Pueyo de Marguillén y Torres del Obispo, ambas pertenecientes al municipio de Graus, y muy cerca de la zona donde un incendio devastó 300 hectáreas el pasado verano.
Hacia el lugar del fuego acudieron efectivos del SEISPC del parque de Benabarre, los Agentes de Protección de la Naturaleza con base en Graus y varios vecinos de la zona que abrieron con sus tractores varios cortafuegos que conseguían ralentizar el avance de las llamas. Para ello, además del desempeño de los bomberos, también fue clave el trabajo de la tripulación del helicóptero anti incendios con base en Jaca que llegaba a la zona media hora después del estallido del incendio y que, con sus descargas de agua de precisión, consiguió delimitar la superficie afectada y, a la postre, contribuir a acabar con los últimos reductos de unas llamas que, por momentos, resultaron muy peligrosas porque amenazaron con descontrolarse y afectar a un amplio territorio.
Y es que este avance de las llamas fue seguido con mucho temor por los residentes en las dos localidades cercanas y por los que viven en la vecina Puebla del Mon habida cuenta de que el fuego seguía una estela parecida a la del incendio de 2021, cuando a punto estuvieron de ser desalojados los vecinos de Pueyo y de La Puebla.
Los bomberos benabarrenses establecieron un perímetro de lucha contra el fuego y tras un arduo esfuerzo logaron controlar las llamas que se habían extendido a una zona de arbolado contigua. La alcaldesa grausina, Gema Betorz, comenta que las primeras noticias sobre el avance de las llamas «eran alarmantes» por la tremenda sequedad ambiental del entorno y unas temperaturas extremas que favorecían en un primer momento la extensión del incendio que lograba, incluso, afectar a una zona de arbolado colindante despertando el temor de que acabara por convertirse en incontrolable.
Pero poco a poco se pudo controlarlo y ya sobre las ocho de la tarde volvían a casa los voluntarios con sus tractores y autobombas aunque bomberos y APNs mantuvieron un retén de vigilancia para evitar que las llamas pudieran reavivarse.

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