La carretera al Valle de Benasque se cortará de nuevo al tráfico tras la Semana Santa

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El tramo de la carretera N-260 entre las localidades ribagorzanas de Campo y Seira volverá a cerrarse al tráfico rodado una vez pasadas las fechas de la Semana Santa por un período de 40 días para agilizar los trabajos en curso en esta vía. Ese es, el menos, el acuerdo alcanzado por una delegación ribagorzana en la que estaban los alcaldes de Benasque, Seira y Campo y el presidente de la Asociación Turística Empresarial Valle de Benasque que, el pasado viernes y ante los rumores existentes en la zona sobre el desarrollo de los trabajos, se reunían con representantes del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana (Mitma) para analizar la planificación propuesta para las obras en la carretera que preveía su cierre durante prácticamente tres meses, desde principios de abril hasta finales de junio, un período que los habitantes de la Alta Ribagorza entienden que puede suponer la puntilla definitiva a una situación dramática en lo económico provocada por la crisis del coronavirus.
Tras el encuentro, y mientras se está a la espera del plácet definitivo del Mitma después de hablar con la empresa concesionaria de las obras, se acordó que este cierre de la circulación en la carretera se mantenga entre el 5 de abril y el 14 de mayo, fines de semana incluidos. Así lo corrobora el alcalde benasqués, José Ignacio Abadías, apuntando que los técnicos del ministerio les informaron de que existen en el tramo en obras hasta siete pasos conflictivos con taludes inestables y potencialmente peligrosos con las obras en marcha que, si se hubiera apostado por dejar el paso libre, habrían hecho necesaria la semaforización de la carretera. «Nos comentaron que estos semáforos demorarían la marcha de los vehículos más de hora y media, que es incluso más de lo que se tarda por las vías alternativas de acceso al Valle de Benasque y que, al estar la carretera abierta se retrasaría sensiblemente el avance y los plazos de las obras», señala Abadías.
Y sobre la necesidad de realizar este corte carretero y mantenerlo durante los fines de semana, señala que las razones esgrimidas por los responsables de las obras inciden en la estrechez y angostura de muchos de los tramos en que se está trabajando, que dificulta sensiblemente el acceso de la maquinaria y la retirada y limpieza de los escombros y en el hecho de que, si se decidiera abrir la vía los fines de semana, los trabajadores deberían cesar el trabajo útil en la jornada del jueves –ya que tendrían que dedicar el viernes a habilitar la vía para permitir el paso de los vehículos- y que su reanudación afectaría también a buena parte de la planificación del programa de la jornada del lunes «lo que, según nos dijeron, puede conllevar un retraso acumulado en los trabajos de seis meses». La existencia añadida de taludes inestables junto a la carretera «con gran riesgo para el tráfico» es otro de los factores que aconseja el cierre sin interrupciones durante esos cuarenta días.
Apunta también que, según les explicaron, una de las razones de que no se haya hecho efectivo este corte de la circulación durante el mes de marzo y se retrase su inicio hasta el 5 de abril tiene que ver con la imposibilidad de realizar voladuras estos días debido al período de cría que están viviendo los quebrantahuesos que anidan en la zona.
«Se ha hecho lo más sensato -entiende el alcalde-, teniendo en cuenta de que en abril y hasta mediados de mayo la presión turística, aún en los mejores momentos, no suele ser muy elevada, pero necesitamos tener accesos abiertos a partir de entonces para encarar el futuro».
Como «un mal menor» define el presidente de la Atevb, José María Ciria, este principio de acuerdo para quien «con lo que está cayendo, con la gravísima cris que hay en el Valle, no podemos permitirnos el lujo del cierre durante tres meses, en un momento en el que empezamos a ver la luz después de este período tan negro que estamos atravesando». Reconoce que en el territorio son «conscientes» de que algo hay que cortar en la circulación rodada para favorecer el avance de los trabajos pero demanda que la empresa concesionaria sea consecuente con el «tremendo esfuerzo» que supone para las gentes de la zona mantener la principal carretera de acceso y salida inoperativa. «Debemos exigirles y se tienen que comprometer a aprovechar el tiempo de cierre, a diseñar tres turnos de trabajo para avanzar lo máximo posible», sostiene un Ciria que reclama también, como la práctica totalidad de las gentes de la Alta Ribagorza, la apertura al tráfico de la carreta del Riu Blanc o de Espés «como alternativa de acceso al valle de Benasque».
Más combativo se muestra José Manuel Abad, el alcalde de Castejón de Sos, quien se siente «dolido» por la falta de información previa sobre la reunión, algo que considera «una falta de respeto» para el resto de los municipios y vecinos afectados por el cierre de la carretera. «Defendí el primer corte el pasado otoño –comenta-, pero este segundo no estoy dispuesto a hacerlo hasta que no demuestren que se trabaja con garantías y que se utiliza el cierre de la carretera para incrementar el ritmo de las obras porque el pasado otoño constatamos que, salvo momentos puntuales, se trabajó ocho horas diarias de lunes a viernes cuando lo que pedíamos era que se trabajara más y con más medios para agilizar las actuaciones en los tramos más comprometidos y compensar así el sacrificio y la comprensión de los vecinos afectados».

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